La Asociación Nacional de Clínicas Privadas (Andeclip) informó que dejará de ofrecer servicios médicos a los afiliados de ARS Primera y ARS Futuro a partir del martes 14 de julio, como parte de una medida de presión para exigir una actualización de las tarifas que reciben por la prestación de servicios de salud.
La decisión fue aprobada durante una asamblea en la que participaron representantes de 130 centros médicos privados. El presidente de Andeclip, Rafael Mena, explicó que la suspensión será por tiempo indefinido y respondió a la falta de acuerdos sobre un reajuste tarifario que, según el gremio, permita enfrentar el aumento de los costos operativos provocado por la inflación.
Mena aclaró que, pese a la suspensión, las clínicas continuarán atendiendo los casos de emergencia y los pacientes que requieran cuidados intensivos. Además, indicó que la organización evaluará la posibilidad de extender medidas similares a otras administradoras de riesgos de salud si no se producen avances en las negociaciones.
El dirigente pidió comprensión a la ciudadanía y aseguró que las clínicas atraviesan una situación que compromete su sostenibilidad financiera.
Por su parte, la Dirección General de Información y Defensa de los Afiliados a la Seguridad Social (DIDA) advirtió que los desacuerdos económicos entre las ARS y las clínicas no deben afectar la atención médica de los afiliados al sistema de seguridad social.
En respuesta, Mena sostuvo que resulta contradictorio ese pronunciamiento, al recordar que la Ley 87-01 contempla la actualización periódica de las tarifas de acuerdo con la variación de los costos y la inflación.
El presidente de Andeclip afirmó que durante los últimos seis meses el gremio ha intentado negociar con la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril) y las ARS, sin lograr un acuerdo. Señaló que la propuesta más reciente consistía en un incremento del 3% a los seis meses y otro 5% al año, oferta que calificó como insuficiente para garantizar la operación de los centros privados.
Finalmente, reiteró que las clínicas enfrentan aumentos constantes en gastos como energía eléctrica, alimentación, salarios e impuestos, mientras no reciben subsidios del Estado, lo que, a su juicio, hace necesario un ajuste en las tarifas para mantener la prestación de los servicios.









