El presidente Luis Abinader ha logrado simpatía con base en su aparente interés por atender las necesidades de la población y de cambiar o variar iniciativas, si es necesario, con tal de no generar inconformidad social.
Sin embargo, en ocasiones, su reacción se produce con base en la atención a voces sociales que no siempre son las de la sociedad, sino, más bien, de gente que incide en redes y genera más ruido que realidad. No todo lo que se hace viral es una expresión de la mayoría de la población. En ocasiones es más bulto que realidad.
En ese sentido, sería conveniente que el Presidente se enfoque más en ver y escuchar al pueblo real y no al pueblo virtual. A la gente que está en la calle y a las calles en sí mismas.
Un primer paso sería si el mandatario decidiera ir, de vez en cuando, a los pueblos en transporte terrestre y no por vía aérea. Así podrá percatarse de las condiciones de las calles, avenidas, puentes y otras obras en deterioro.
