La economía dominicana está respondiendo favorablemente, a propósito de las medidas adoptadas por el Gobierno para enfrentar el prolongado choque de precios internacionales del petróleo derivado del reciente conflicto bélico en Medio Oriente. El producto interno bruto (PIB) creció un 4.2% durante los primeros cinco meses de 2026, el doble en comparación con igual período del año pasado.
Así lo planteó el ministro de Hacienda y Economía (MHyE), Magín Diaz, ante la matrícula de la Cámara Americana de Comercio (AmchamDR). El escenario fue aprovechado por el funcionario para resaltar que la inversión pública lideró la respuesta del Gobierno en este período, pues el gasto de capital del primer semestre de 2026 creció 29.7% frente al mismo período de 2025, muy por encima del incremento del gasto corriente, que fue de 6.9%.
A pesar de la afirmación del funcionario, la ejecución presupuestaria demuestra que el gasto corriente fue ejecutado con mayor eficiencia entre el 1 de enero y 17 de julio de este año, pues alcanzó un 54.7%, es decir, RD$770,562.4 millones de los RD$1,407,548.7 millones asignados en el Presupuesto.
Respecto al gasto de capital o para inversión, que apenas es de RD$215,284.7 millones para este año, un 13.3% del gasto total presupuestado (RD$1,622,833.3 millones), se ejecutó un 41.9% en el período de referencia. En términos absolutos, sólo RD$90,227.2 millones fueron devengados del 1 de enero al 17 de julio.
Rezago
Partiendo de la data de la Dirección General de Presupuesto (Digepres), en términos comparativos el gasto de capital quedó rezagado en 12.8 puntos porcentuales respecto al gasto corriente del período analizado.
Con relación al ritmo que lleva la ejecución presupuestaria en lo que va de año, el ministro calificó este hecho como la evidencia de que “la inversión está superando a la burocracia”. En ese contexto, señaló que el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó recientemente su proyección de crecimiento para el país a 4%, mientras que JP Morgan la sitúa en 4.3% para este año, ambas cifras por encima del promedio proyectado para América Latina y el Caribe.
Ahora bien, ¿cuánto significa un 29.7% de incremento en el gasto de capital en términos absolutos y un 6.9% en el caso del gasto corriente? Como es harto conocido, las partidas de gasto corriente equivalente a aproximadamente un 86.7% del Presupuesto total.
Según la data que dio a conocer el ministro de Hacienda y Economía, un aumento de 6.9% en el gasto corriente, en el período analizado, equivalen a RD$49,661.7 millones. En este mismo orden, un 29.7% de aumento en el gasto de capital equivalen a RD$20,667.1 millones en este mismo período, lo que evidencia que en términos absolutos el gasto corriente más que duplicó el de capital.
El ministro sostuvo que el Gobierno se planteó tres objetivos que, según su exposición, se están cumpliendo. El primero es mantener la estabilidad macroeconómica y fiscal y, por encima de todo, la estabilidad social; el segundo, amortiguar de forma razonable el impacto local del aumento de los precios internacionales, evitando que el ajuste externo se traslade en su totalidad y de forma abrupta al consumidor.
El tercer objetivo, dijo, es evitar en la medida de lo posible, una caída de la inversión pública, sosteniendo una política fiscal que continúe impulsando el crecimiento económico.
Díaz repasó además el resto de los indicadores macroeconómicos y sociales que sustentan ese balance, subrayando que la inflación general se ubica en 5.67%, mientras que la inflación subyacente, que excluye elementos volátiles, está en 4.96%, dentro del rango meta del Banco Central.
Medidas
Sobre el impacto del shock petrolero, el ministro de Hacienda y Economía presentó un comparativo regional que ubica el incremento del precio de la gasolina en República Dominicana en alrededor de un 17% entre enero y julio de 2026, cifra inferior al promedio de América Latina (28.8%) y considerablemente por debajo de los ajustes observados en países como Venezuela, Cuba o Panamá.
El titular de Hacienda citó una agenda de reformas estructurales en discusión, entre ellas una redefinición de la regla fiscal para adaptarla a distintos escenarios de crecimiento sin comprometer la inversión pública, el diseño de un mecanismo automático y transparente para moderar las variaciones en los precios de los combustibles, y una mejor focalización de las transferencias monetarias.












