La falta de sistemas tecnológicos integrados entre los países de Centroamérica y República Dominicana (CAyRD) limita la posibilidad de construir un verdadero “hub” logístico regional, debido a que las empresas enfrentan procesos aduaneros fragmentados y trámites repetitivos que reducen la eficiencia de las cadenas de suministro.
Así lo explicó Alejandra Arguedas, directora ejecutiva de Impuestos de EY, quien indicó que uno de los principales retos para la región es lograr que las plataformas de aduanas, administraciones tributarias y otras autoridades “hablen un mismo idioma”, de manera que la información pueda compartirse y los procesos sean más ágiles.
“Esta integración de nuevas tecnologías debe permitir que diversos sistemas hablen un mismo idioma (aduanas, administraciones tributarias e incluso autoridades municipales), de manera que los trámites administrativos no sean repetitivos”, señaló Arguedas en una entrevista exclusiva con elDinero.
La especialista explicó que, aunque el “nearshoring” ha aumentado el interés de las multinacionales por establecer operaciones más cercanas a sus mercados de consumo, la competitividad regional dependerá de la capacidad de los países para facilitar la operación transfronteriza.
A su juicio, otro desafío es la coordinación entre los Gobiernos de CAyRD para estandarizar y homologar procedimientos. Esto permitiría que una empresa pueda realizar gestiones logísticas en un país y que estas sean reconocidas en otros mercados de la región.
“Esto podría generar una ventaja competitiva para la región. Si bien ya han existido iniciativas, aún es necesaria mayor apertura y diálogo entre los Gobiernos de CAyRD”, afirmó.
Arguedas destacó que República Dominicana, Costa Rica y Panamá se han posicionado como los principales destinos de inversión extranjera directa (IED) en la región, pero señaló que la competencia ya no depende únicamente de los incentivos fiscales.
Explicó que el modelo de zonas francas se encuentra en una etapa de madurez, donde factores como el talento especializado, la infraestructura logística, la estabilidad regulatoria y la capacidad de generar valor agregado tienen un peso mayor para los inversionistas. “Hoy en día ya no prevalecen los incentivos fiscales como elementos clave para elegir el destino de la inversión; la ventaja competitiva se desplaza hacia la capacidad de ejecución empresarial”, sostuvo.
En el caso dominicano, indicó que el país comparte con Costa Rica y Panamá modelos tributarios basados en el principio de territorialidad, lo que mantiene a las tres economías en una posición competitiva para captar inversión extranjera directa.
Oportunidades
Arguedas identificó oportunidades de crecimiento en sectores como servicios especializados vinculados a inteligencia artificial y tecnologías avanzadas, semiconductores y logística, además de las áreas donde República Dominicana ya tiene presencia, como manufactura, servicios y farmacéutica.
Además, la experta tributaria expresó que el retorno de inversión de los proyectos de IED no radica únicamente en la recaudación fiscal, sino en los aportes que realizan a las economías de los países de destino, entre ellos: incremento en empleo de calidad, aumento de las contribuciones a seguridad social, apoyo en ingreso de divisas, mayor apoyo en el desarrollo de infraestructura pública.
Según ella, las reformas legales de las normas que regulan el ecosistema de zonas francas y otros incentivos fiscales deben buscar la adaptación de estos regímenes a los nuevos modelos económicos.
OCDE
La directora ejecutiva de Impuestos de EY también abordó el impacto que podría tener el impuesto mínimo global promovido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre los regímenes de incentivos fiscales.
Explicó que las empresas de zonas francas que operan bajo esquemas de exención tributaria podrían enfrentar una situación en la que los ingresos generados sean gravados en otras jurisdicciones donde operan entidades del mismo grupo empresarial.
“El ingreso generado podría quedar gravado en el nivel de otras entidades del grupo”, indicó. No obstante, señaló que los países de la región se encuentran en condiciones similares frente a estas reglas internacionales, por lo que no identifica un riesgo inmediato de pérdida de competitividad.
Para República Dominicana, consideró necesario realizar un análisis integral sobre el impacto de una eventual aplicación de las reglas del Pilar Dos de la OCDE y evaluar alternativas como créditos por nuevas inversiones, investigación y desarrollo o educación, en caso de que se adopten cambios en el régimen actual.
Normativa
Arguedas agregó que mantener la estabilidad normativa será un elemento determinante para atraer proyectos de inversión. Según explicó, las empresas necesitan claridad sobre las reglas aplicables al momento de instalar sus operaciones y confianza en que estas no serán modificadas sin un proceso de evaluación.
“Esta estabilidad normativa es clave y puede convertirse en el elemento diferenciador que permita que los proyectos se dirijan hacia República Dominicana”, concluyó.
América Latina
República Dominicana figura entre los principales generadores de empleo en zonas francas de América Latina, de acuerdo con el informe “Zonas Francas: El ecosistema que redefine la inversión en la región”. El estudio identifica al país, junto con Costa Rica, Honduras y Nicaragua, como uno de los cuatro mercados que concentran el 42% de los empleos directos creados bajo este régimen.











