En la zona fronteriza, las mujeres poseen el 24.6% de los vehículos registrados a nombre de personas físicas, mientras que los hombres concentran el 75.4%, según datos del parque vehicular 2025, de la Dirección General de Impuestos Internos. Esta distribución refleja una brecha de género similar a la observada a nivel nacional, donde la propiedad vehicular continúa concentrándose mayoritariamente en la población masculina.
Así lo establece el monitor fronterizo del Ministerio de Hacienda y Economía, al indicar que, aunque la tenencia de vehículos no constituye por sí sola una medida de bienestar o autonomía económica, sí ofrece una aproximación a las posibilidades de movilidad de la población.
Explica que en contextos donde las alternativas de transporte son limitadas, contar con un vehículo propio puede facilitar el acceso a empleo, educación, servicios de salud y otras actividades cotidianas.
A nivel nacional, el 76.1% de los vehículos registrados a personas físicas pertenece a hombres y el 23.9% a mujeres. No obstante, durante 2025 la cantidad de vehículos registrados a nombre de mujeres creció 6.0%, por encima del incremento de 3.8% registrado entre los hombres, aunque sin modificar significativamente la concentración masculina en la propiedad vehicular.
Las diferencias también se observan en la composición del parque vehicular. Señala que a nivel nacional el 41.3% de los vehículos registrados a mujeres corresponde a motocicletas, mientras que los automóviles representan el 28.8%. En el caso de los hombres, indica que las motocicletas concentran el 55% de los registros y los automóviles el 20.4%.
Sostiene que estas diferencias pueden estar relacionadas con factores como el nivel de ingresos, el acceso al financiamiento, la seguridad percibida y las distintas necesidades de movilidad.
La situación adquiere especial relevancia en la zona fronteriza, donde las limitaciones de conectividad territorial y de transporte colectivo pueden incidir de manera diferenciada sobre las mujeres. Una menor participación en la tenencia de vehículos, combinada con una mayor dependencia de opciones de transporte público o compartido, puede amplificar los efectos de deficiencias en cobertura, frecuencia, seguridad y calidad del servicio.
De acuerdo con organismos internacionales, citados en el informe, la movilidad no es neutral al género. Mujeres y hombres suelen enfrentar condiciones distintas para desplazarse y valoran de manera diferente aspectos como la seguridad, el costo, el tiempo de viaje y la confiabilidad del transporte.