Meta RD 2036 ha puesto una ambición concreta sobre la mesa: duplicar el PIB real en una década y elevar de manera sostenida el bienestar. Pero ninguna economía transforma su capacidad productiva solo con infraestructura, inversión o reformas. Necesita personas capaces de producir más valor.
Durante más de una década, la conversación educativa dominicana ha estado marcada por el presupuesto de 4% del PIB. Fue una decisión que corrigió una restricción histórica de recursos y colocó la educación en el centro de las prioridades nacionales. La discusión que sigue no es si debemos invertir menos, sino si estamos convirtiendo esa inversión en aprendizaje, capacidades y oportunidades.
Los resultados muestran avances, pero también una brecha persistente. En PISA 2022, República Dominicana mejoró respecto a 2018, aun en un contexto afectado por la pandemia. Sin embargo, la mayoría de nuestros estudiantes permaneció por debajo del nivel mínimo de competencia en lectura, matemáticas y ciencias. Y el propio Minerd reporta 9.6 años promedio de escolaridad frente a 5.4 años ajustados por aprendizaje.
La pregunta no es solo cuánto tiempo permanecen los estudiantes en la escuela, sino cuánto aprenden y qué pueden hacer con ese aprendizaje.
El próximo 8 de septiembre conoceremos los resultados de PISA 2025. Sería una oportunidad perdida si la conversación vuelve a limitarse a puntajes y posiciones.
El diagnóstico publicado este año por IDEICE (Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa) plantea algo más importante: las evaluaciones solo generan valor cuando el sistema sabe convertir los datos en decisiones, intervención, seguimiento y ajuste. Recomienda metas verificables, formación docente continua, reducción de brechas y una articulación más coherente entre currículo, evaluación y práctica de aula.
Ese enfoque conecta directamente con Meta RD 2036. Si aspiramos a una economía más productiva, innovadora y sofisticada, necesitaremos jóvenes capaces de comprender información compleja, razonar matemáticamente, interpretar datos, resolver problemas, utilizar tecnología con criterio y continuar aprendiendo durante toda su vida.
La Política Presupuestaria 2027 mantiene una asignación equivalente al 4.05% del PIB para educación y plantea elevar los años efectivos de aprendizaje. El 4% respondió cuánto estaba dispuesto el país a invertir. PISA nos ayuda a observar qué estamos logrando. Meta RD 2036 nos obliga a responder para qué.
Porque 2036 no comenzará dentro de 10 años. En educación, ya comenzó. Los estudiantes que hoy están en las aulas serán parte de la fuerza productiva que deberá sostener esa aspiración. La pregunta no es solo cuánto tiempo pasarán en la escuela, sino cuánto aprenderán allí.







