La banca dominicana mantiene una posición de fortaleza y estabilidad frente a los episodios de tensión que han impactado a los mercados internacionales, respaldada por la evolución de los mecanismos de regulación, supervisión y gestión de riesgos del sistema financiero nacional.
Así lo afirmó Mercedes Canalda, secretaria de la Asociación de Bancos de Ahorro y Crédito y Corporaciones de Crédito (Abancord), preside Cristina de Castro, durante el XII Congreso organizado por ese gremio. Sostuvo que los indicadores del sistema financiero nacional muestran una banca con capacidad para responder a riesgos operacionales, de liquidez y de mercado, en un contexto internacional que obliga a las entidades a fortalecer sus mecanismos de prevención.
“En este momento el sistema financiero nacional es un sistema robusto, un sistema sano”, expresó Canalda, quien atribuyó parte de esta evolución al proceso de regulación y supervisión desarrollado durante los últimos años. Según explicó, en aproximadamente seis años se han emitido más de 500 cartas circulares y nuevos reglamentos que han modificado las exigencias para las entidades financieras.
A su entender, uno de los aspectos que permite medir con mayor precisión la situación del sector es la calidad de la cartera. Asimismo, señaló que el análisis ya no se limita al nivel de atrasos, sino que incorpora elementos como los créditos castigados, reestructurados y refinanciados.
“Eso te da una imagen clara de cómo está el sector financiero nacional en cuanto a calidad y en cuanto a cómo evitar el sobreendeudamiento de nuestros clientes”, declaró durante el XII Congreso de Abancord, celebrado bajo el lema “Liderando la transformación del riesgo operacional: Gobernanza e innovación en la era de la inteligencia artificial (IA)”.
Destacó además la exposición de las entidades asociadas a Abancord al segmento de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), considerado uno de los principales motores del tejido empresarial dominicano.
Canalda señaló que el sistema financiero ha avanzado en los mecanismos para recibir y procesar las quejas de los usuarios, mientras que la inteligencia artificial podría permitir agilizar esos procesos. “Puede ser un instrumento muy favorable para gestionar con mayor agilidad, mayor rapidez, todo este tema de las reclamaciones y, por supuesto, una atención más eficiente al cliente”, dijo.
Además, agregó que el uso de inteligencia artificial también plantea nuevos desafíos para las entidades financieras, particularmente en materia de gestión de riesgos y gobernanza.








