El cambio en la calidad de un cortometraje realizado con un celular puede convertirse en una muestra del aprendizaje que alcanzan los participantes de SmartFilms, según sus productores.
Durante una entrevista con elDinero, Evelyna Rodríguez recordó el caso de un niño de unos 13 o 14 años que participó en la primera edición del festival. Su primer cortometraje, según reconoció la productora, no tuvo buenos resultados.
El joven volvió a participar en un taller al año siguiente. Rodríguez explicó que la diferencia entre ambos trabajos mostró cuánto había avanzado en su capacidad para construir una historia.
“Si ustedes ven el corto que él ha hecho de un año hacia otro, ustedes creen en esta transformación”, afirmó.
Propósito
Para los productores, ese tipo de experiencia refleja uno de los propósitos de acercar las herramientas audiovisuales a personas que inicialmente no consideran que puedan desarrollar una producción cinematográfica.
Rodríguez señaló que muchas personas llegan a los talleres sin experiencia y terminan descubriendo que pueden aprender y desarrollar una historia.
Plataforma
Danilo Reynoso agregó que SmartFilms también ha servido como plataforma para que algunos participantes encuentren oportunidades posteriores. Mencionó casos de jóvenes que han trabajado en documentales, producciones vinculadas con los premios La Silla, comerciales y casas productoras.
“SmartFilms termina siendo una plataforma de proyección, de distribución y hasta casi de empleo”, sostuvo.
El festival recibió 343 cortometrajes en su segunda edición, frente a los 240 de la primera, y sus productores estiman que el impacto directo de sus actividades superará las 5,000 personas con la celebración del SmartFilms Summit Fest.







