El crecimiento de la demanda eléctrica, la incorporación de energías renovables y la mayor sensibilidad de los procesos industriales a las variaciones de los parámetros eléctricos hacen que República Dominicana esté en la obligación de prestar mayor atención a la calidad y estabilidad del servicio.
Así lo afirmó Carlos Espert, director general de Total Solutions Dominicana, durante su intervención en el Foro Ejecutivo sobre Compensación Dinámica de Potencia Reactiva y Calidad de Energía, en el que sostuvo que la confiabilidad del sistema eléctrico moderno no depende únicamente de la capacidad de generación, sino también de la forma en que la energía se comporta dentro de la red.
“Ya no es suficiente hablar solamente de megavatios; tenemos que hablar también de estabilidad de tensión, control de frecuencia, potencia reactiva, pérdidas técnicas, distorsión armónica y, en términos generales, eficiencia, continuidad y capacidad de respuesta de la red”, planteó.
Espert señaló que el sistema eléctrico dominicano atraviesa una etapa de transformación marcada por el aumento de la demanda, la incorporación de nuevas tecnologías y la expansión de las energías renovables, factores que, a su juicio, hacen necesario fortalecer las herramientas de medición, análisis y control de las redes.
Destacó la importancia del Reglamento de Aplicación para la Prestación de Servicios Auxiliares de Regulación de Tensión y Energía Reactiva, al considerar que abre la discusión sobre una gestión más técnica y eficiente de la potencia reactiva, un elemento fundamental para la estabilidad del sistema eléctrico.
Durante la actividad, que se desarrolló en el hotel Dominican Fiesta, el ejecutivo explicó que la compensación dinámica de potencia reactiva permite responder a las variaciones de la demanda eléctrica prácticamente en tiempo real.
“La tecnología presentada durante el encuentro puede realizar ajustes ciclo a ciclo, cada 16,6 milisegundos, para suministrar de manera precisa la cantidad de energía reactiva requerida por la red”, manifestó.
Asimismo, dijo que la diferencia frente a los sistemas tradicionales no está únicamente en instalar capacidad de compensación, sino en lograr que esta responda dinámicamente a las condiciones reales de operación.
“No se trata simplemente de instalar capacidad de compensación; se trata de que el sistema pueda responder dinámicamente a las condiciones reales que demanda”, expresó.
A su entender, esta capacidad permite evitar situaciones de infracompensación o sobrecompensación que podrían afectar el comportamiento de la red y, al mismo tiempo, contribuir a mantener condiciones eléctricas más estables.
Otro de los puntos destacados por Espert fue la necesidad de contar con sistemas avanzados de medición. “No podemos mejorar aquello que no podemos medir y analizar”, afirmó al explicar la importancia de combinar la compensación dinámica con herramientas de monitoreo y diagnóstico de redes eléctricas.
Indicó que los analizadores utilizados en estas soluciones pueden alcanzar hasta 1,024 muestras por ciclo, lo que permite obtener información detallada sobre el comportamiento de parámetros eléctricos y detectar perturbaciones dentro de las instalaciones.
Espert explicó que se trata de pasar de una estrategia reactiva, basada en corregir los problemas una vez que ocurren, a una gestión preventiva y estratégica que permita identificar perturbaciones, determinar sus causas y tomar decisiones con información obtenida en tiempo real.
Afirmó que estas tecnologías ya tienen presencia en instalaciones de empresas dominicanas y mencionó su utilización en procesos industriales y en sistemas vinculados a la generación hidroeléctrica, donde los analizadores permiten monitorear el comportamiento de diferentes parámetros de la red.
El ejecutivo sostuvo que una mejor gestión de la calidad de energía puede tener efectos directos sobre la competitividad de las empresas, al contribuir a reducir interrupciones, daños en equipos y pérdidas asociadas a problemas eléctricos. “Una red más estable significa procesos industriales más confiables”, afirmó.
Agregó que el desafío no consiste únicamente en incorporar una tecnología determinada, sino en desarrollar una nueva forma de entender y gestionar la energía eléctrica, basada en la medición, el análisis y la capacidad de respuesta ante las condiciones cambiantes de la red.









