República Dominicana enfrenta el reto de acelerar la formación de capital humano para aprovechar las oportunidades que están generando la inteligencia artificial, el nearshoring, la biotecnología y otras industrias vinculadas con la nueva economía.
Así lo planteó Jean García Periche, presidente del Centro de Inteligencia Pública (CIP), quien advirtió que la ubicación geográfica y la cercanía estratégica con Estados Unidos colocan al país en una posición favorable para atraer nuevas inversiones. Sin embargo, estas ventajas podrían resultar insuficientes si no se cuenta con el talento preparado para responder a las necesidades de sectores cada vez más especializados.
“No tenemos todavía en República Dominicana la suficiente capacidad para formar ese talento humano para esas industrias”, afirmó durante la conferencia “Los retos que definirán el futuro: Mapa global de la República Dominicana”, realizada en el marco del Humano Seguros Innovation Summit 2026.
García Periche explicó que el país busca posicionarse en actividades relacionadas con tecnologías emergentes y sectores como los semiconductores, pero sostuvo que uno de los principales desafíos continúa siendo la educación y el desarrollo de competencias.
Al señalar que el 72% de los estudiantes dominicanos puede leer un texto, pero no logra explicar su significado, García Periche advirtió que “no tenemos todavía en República Dominicana la suficiente capacidad para formar ese talento humano”. En ese sentido, planteó que no basta con declarar industrias prioritarias, ofrecer incentivos o atraer empresas internacionales si el país no desarrolla simultáneamente una estrategia para formar a las personas que demandarán esas inversiones.
El presidente del Centro de Inteligencia Pública sostuvo, además, que empresas, profesionales y gobiernos enfrentan un escenario marcado por una aceleración de los cambios tecnológicos que obliga a replantear la manera en que se anticipa el futuro.
Explicó que durante gran parte de la historia las transformaciones económicas y sociales ocurrían lentamente, una dinámica que comenzó a modificarse con la Revolución Industrial y que actualmente se acelera con el desarrollo de la inteligencia artificial.
De acuerdo con García Periche, la IA representa un proceso comparable con la mecanización. Mientras durante la Revolución Industrial las máquinas permitieron ampliar y sustituir parte de la capacidad física de las personas, los sistemas actuales comienzan a asumir capacidades cognitivas relacionadas con el lenguaje, la memoria, la visión y el procesamiento de información.
Mercado laboral
Esta transformación también tendrá implicaciones sobre el mercado laboral. El experto reconoció que todavía existe incertidumbre sobre la cantidad de empleos que podrían desaparecer o surgir como consecuencia de la inteligencia artificial, pero advirtió que determinadas actividades ya presentan una exposición significativa a la automatización.
Como ejemplo, mencionó la industria de los centros de contacto (call centers) en República Dominicana. A su juicio, el avance de los agentes de inteligencia artificial podría reducir hacia 2030 la cantidad de puestos asociados con algunas de las tareas que actualmente realizan trabajadores del sector. “Yo realmente dudo mucho que de aquí al 2030 tengamos esa cantidad de empleos sobre call centers”, expresó.
Explicó que funciones como la atención al cliente, la comunicación con usuarios, la gestión de solicitudes o la programación de citas pueden ser realizadas cada vez con mayor eficiencia mediante sistemas automatizados.
Por esa razón, consideró fundamental que el país se prepare para las nuevas capacidades que comenzará a demandar el mercado laboral, en lugar de analizar el impacto de la inteligencia artificial únicamente desde la perspectiva de los empleos que podrían desaparecer.











