República Dominicana cuenta con condiciones para avanzar hacia una economía de mayor valor agregado. Sin embargo, aún enfrenta retos estructurales que deberá abordar durante la próxima década, como la mejora de la calidad de la educación, el desarrollo del talento, la productividad y la creación de un marco institucional capaz de responder a la velocidad de los avances tecnológicos.
Así lo destacaron Laura Peña Izquierdo, presidenta de la Confederación Patronal de la República Dominicana (Copardom); Zoraima Cuello, directora ejecutiva de Luxor Consulting; María Waleska Álvarez, directora ejecutiva de NAP del Caribe, y César Dargam, vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), durante su participación en el panel “RD 2036: ¿Qué necesitamos hacer hoy para acelerar la innovación?”, realizado durante el Humano Seguros Innovation Summit 2026 y moderado por Diomares Musa, vicepresidente de Mercadeo y Desarrollo Corporativo de Humano.
Los líderes gremiales coincidieron en que el país necesita convertir sus avances económicos y tecnológicos en mayor productividad y capacidad de ejecución. Para ello, de acuerdo con Peña Izquierdo, se necesita fortalecer el capital humano, ya que cualquier estrategia orientada a elevar la competitividad debe comenzar con una transformación de la educación.
“Creo que todos vamos a estar de acuerdo, que la primera transformación que tenemos que apoyar es la transformación de la calidad de la educación. Sin una educación base, nosotros no podemos tener el desarrollo y esos empleos y la productividad que nosotros queremos para la República Dominicana”, afirmó.
La dirigente empresarial señaló que persiste una brecha entre la oferta académica y las capacidades que requieren las empresas, pese a que este problema ha sido identificado durante años. A su juicio, el sistema educativo debe formar profesionales con pensamiento crítico, habilidades para interpretar las herramientas de inteligencia artificial, competencias tecnológicas y habilidades blandas.
Esa necesidad de revisar cómo se está formando el talento fue reforzada por Cuello, quien recordó que el país ocupa la posición 86 entre 133 economías en un indicador de competitividad del talento citado durante su intervención.
“Sin personas no hay tecnología que avance”, sostuvo, al destacar que “sin un capital humano con las competencias y las habilidades necesarias para avanzar hacia una República Dominicana que sí pueda duplicar el producto interno bruto será prácticamente imposible”.
La ejecutiva planteó que, además del pensamiento crítico, el país necesita fortalecer el pensamiento sistémico, la flexibilidad, la adaptabilidad, la creatividad, la empatía, el trabajo en equipo y la gestión de conflictos. También advirtió sobre la velocidad con la que se están transformando las necesidades del mercado laboral frente a unos programas académicos que no siempre evolucionan al mismo ritmo.
“Estamos formando profesionales para áreas y carreras que en cuatro o cinco años no van a existir”, señaló al plantear la necesidad de una mayor adaptación de los programas universitarios y técnicos a las nuevas demandas productivas.
Productividad
El vicepresidente ejecutivo del Conep aseguró que muchos de los retos que hoy están sobre la mesa se han estado debatiendo durante años, sin que se logre una transformación definitiva. Por lo tanto, destacó que el país se enfrenta al desafío de transformar décadas de crecimiento económico en mayores niveles de productividad, innovación y resultados institucionales.
A su juicio, el país ha demostrado capacidad para crecer de manera sostenida, pero la próxima etapa requiere evaluar no solo cuánto se invierte o cuánto aumenta el producto interno bruto, sino qué resultados generan esos recursos. “El crecimiento por sí solo no es suficiente”, afirmó.
Al abordar la educación, puso como ejemplo los recursos destinados al sector desde 2013 frente a los resultados obtenidos en indicadores de aprendizaje. Explicó que el reto no consiste exclusivamente en incrementar la inversión, sino en medir su capacidad para producir resultados.
Dargam planteó que el país debe pasar de la creación de espacios de concertación a una mayor capacidad de ejecución. “El éxito de los países ya no se medirá por la cantidad de mesas ni de espacios que se siguen habilitando, se medirá por la capacidad de resultado que podemos demostrar”, sostuvo.
Oportunidades
La directora de NAP del Caribe aseguró que disponer de infraestructura y conectividad no garantiza, por sí solo, una transformación digital efectiva. Álvarez sostuvo que el país ya dispone de activos relevantes, entre ellos su ubicación geográfica, conectividad internacional, infraestructura de telecomunicaciones y capacidades de cómputo.
Sin embargo, el desafío es lograr que esos elementos funcionen bajo una estrategia común. “Necesitamos ser mejores orquestadores”, afirmó, al precisar que el país debe articular esos activos para convertirse en una plataforma regional de servicios digitales, datos e inteligencia artificial.
En ese proceso, consideró necesario integrar conectividad, capacidad de cómputo y calidad de los datos, además de desarrollar capacidades nacionales que permitan generar mayor valor a partir de la información. “Tenemos que dejar de exportar datos para importar inteligencia”, expresó.
Pero la transformación tecnológica también deberá llegar a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). Tanto Peña Izquierdo como Álvarez advirtieron sobre el riesgo de que la adopción acelerada de inteligencia artificial y otras tecnologías amplíe las diferencias entre las grandes empresas y las mipymes.
Peña Izquierdo planteó la necesidad de facilitar financiamiento para que las mipymes puedan acceder a tecnología. De su lado, Álvarez insistió en que el objetivo no debe limitarse al acceso.
“Ya no solamente se trata de acceso a tecnología, sino usar la tecnología para producir, para ser competitivos, para competir y definitivamente para crecer”, manifestó la directora ejecutiva de NAP del Caribe.










