El acceso a recursos financieros para enfrentar los efectos del cambio climático figura entre los asuntos que República Dominicana plantea mantener en la agenda regional durante su presidencia de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), para el período 2026-2028.
El ministro de Relaciones Exteriores, Víctor Bisonó, abordó el tema al concluir el 41.º período de sesiones del organismo, celebrado en Santiago de los Caballeros, donde advirtió sobre las necesidades particulares del Caribe y de los Estados más expuestos a los efectos de los fenómenos climáticos.
Bisonó sostuvo que fortalecer la resiliencia, la prevención y la capacidad de recuperación requiere recursos suficientes e instrumentos financieros adecuados. A su juicio, los compromisos internacionales deben traducirse en capacidades reales para los países de la región.
El planteamiento forma parte de una agenda de desarrollo que también incluye la integración comercial, la transformación digital, la atracción de inversiones y el fortalecimiento de las capacidades productivas.
El ministro señaló que los cambios ambientales, junto con las transformaciones geopolíticas, tecnológicas y económicas, están redefiniendo las condiciones en las que América Latina y el Caribe buscan crecer. En ese contexto, consideró necesario que los países adopten decisiones con visión de largo plazo y fortalezcan la cooperación regional.
El financiamiento para el desarrollo también ocupó un lugar en su discurso. Bisonó indicó que sostener el crecimiento y ampliar las inversiones requiere movilizar recursos internos, mejorar la calidad del gasto público, preservar la sostenibilidad fiscal y facilitar el acceso a financiamiento en condiciones adecuadas. Estas condiciones, sostuvo, son necesarias para fortalecer las capacidades productivas y atender las prioridades sociales.
Desde la Presidencia de la CEPAL, República Dominicana prevé promover el diálogo entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil para avanzar en iniciativas de desarrollo.
No obstante, el discurso no identificó montos de financiamiento climático, mecanismos específicos ni compromisos de aportes por parte de organismos multilaterales o países desarrollados.
La propuesta dominicana se concentra en la necesidad de que los compromisos climáticos se traduzcan en recursos e instrumentos que permitan a los países mejorar su preparación y recuperación ante los efectos del cambio climático.










