Las crecientes pérdidas de las empresas distribuidoras de electricidad (EDE) son más elevadas de lo que las autoridades publican oficialmente. Esto así, porque el Ministerio de Energía y Minas (MEM), en sus informes trimestrales, hace referencia a las pérdidas de energía, que a julio de este año acumulan 39.9%.
Sin embargo, cuando se miden las pérdidas de cobros, el indicador a la misma fecha se coloca en 44%. Así, en el caso de la distribuidora Edenorte, sus pérdidas de energía son 26.8% acumuladas hasta julio, pero sus pérdidas de cobros son 30.9%. En Edesur pasan de 32.9% a 37.6% y en el caso de EdeEste, la más deficiente, el indicador varía de 56.7% a 60.3%, respectivamente.
¿Cuál es la diferencia? Las pérdidas de energía miden la diferencia entre la cantidad de energía que las EDE compran a los generadores y la cantidad que facturan a los clientes.
En tanto, las pérdidas de cobros miden esa misma diferencia, pero le agregan la pérdida de la parte de la energía que, aun siendo facturada, no llega a cobrarse. Esa es una pérdida adicional que se refleja en la necesidad de más recursos estatales para el subsidio eléctrico.
Pérdidas mayores
En el sector eléctrico de República Dominicana existe lo que se conoce como CRI (Cash Recovery Index, por sus siglas en inglés) que se traduce en Índice de Recuperación de Efectivo. Este indicador mide la eficiencia con la que las EDE cobran por la energía que compran y distribuyen, tanto la facturada como la no facturada.
Además, está el ERI (Energy Recovery Index o Índice de Recuperación de Energía) un indicador que mede la eficiencia comercial y técnica de las empresas distribuidoras.
Entre enero y julio de este año, el CRI de las EDE es de 56%, lo que significa una pérdida de 44%. En tanto que el ERI marca un 56.5%, para una pérdida de 43.5%. Esas son las pérdidas verdaderas de las EDE, no solo las de energía.
Deterioro creciente
Para tener una idea de cuán deficiente ha sido la gestión del Estado en las EDE durante los últimos seis años, basta con mirar el CRI del año 2019, cuando marcaba 70.1% para unas pérdidas de 29.9%. Esto indica que las pérdidas de las EDE, en conjunto han aumentado en 14.1 puntos porcentuales desde 2019 al 2026.
El ingeniero Bernardo Castellanos declaró a elDinero, que la medición del CRI es la más adecuada para determinar la eficiencia de las EDE, pues no solo se agregan las pérdidas por energía comprada y no facturada, sino, además, las pérdidas de la energía facturada y no cobrada. Esto así, porque los recursos que debe aportar el Estado como subsidio al déficit de las EDE son más de lo necesario para cubrir las pérdidas de energía. Hay que también cubrir las pérdidas que implica el costo de operatividad de gestión de esas empresas.
Edeeste está peor
Un levantamiento estadístico del comportamiento de la gestión de las EDE desde el 2015 a la fecha muestra que la distribuidora con mayores pérdidas y la que más ha empeorado con el paso del tiempo es EdeEste. Entre 2015 y 2020 las pérdidas de EdeEste promediaron 39.9% anual. Pero, a partir del 2020, fueron aumentando hasta colocarse en un 60.3% hasta julio de este año.
En tanto, el deterioro de Edenorte y de Edesur, que también comenzó a incrementarse desde 2020 a la fecha, tenía una tendencia a mejoría durante los cinco años anteriores. En 2015 Edenorte tenía pérdidas de 31.9% y venían bajando hasta un 23.3% en 2019. A partir del 2020 sus pérdidas vienen subiendo, pasando de 24.3% hasta un 30.6% este año.
El caso de Edesur es parecido: con pérdidas de 30.9% en 2015 que venían bajando cada año hasta ubicarse en 25.9% en 2019, desde el 2020 llegó junto al nuevo gobierno una agudización de su crisis operativa, con lo que sus pérdidas se ubicaron en 28.3% y se han incrementado cada año hasta cerrar el pasado mes de julio en 37.6%.
Castellanos atribuye el incremento de las pérdidas de las EDE a varios factores, pero pone énfasis en la falta de inversión para mejorar no solo la cantidad del servicio con nuevos transformadores y redes, sino la capacidad de captar más clientes con nuevos medidores y ampliación de la cobertura de facturación en sectores que pueden pagar el servicio y están recibiendo energía gratis, por falta de gestión comercial.
Más pérdidas, más dinero
El hecho de que el CRI de las EDE haya bajado de 70.1% a 56% en seis años, no solo se traduce en un aumento de las pérdidas de 29.9% a un 44%; también en la necesidad de más recursos del Estado para cubrir esa deficiencia. En 2019 el gasto estatal en subsidio eléctrico fue de RD$34,286.6 millones, para el 2020 subió a RD$55,842.2 millones y en 2021, según cifras de la Dirección General de Presupuesto (Digepres), se disparó a RD$99,315.3 millones.
En 2022 hubo una ligera mejoría, pues el subsidio eléctrico bajó a RD$84,552.8 millones, pero para el 2023 volvió a aumentar, consumiendo RD$92,972.8 millones del erario, mientras que el pasado 2025 se disparó a RD$105,849.1 millones. Este 2026 la situación va de mal en peor, pues se estima que el subsidio eléctrico llegará a los RD$118,000 millones.











