[dropcap]E[/dropcap]l Distrito Nacional, aunque el fenómeno se da con mucha frecuencia en otras ciudades importantes del país, está abarrotado de pedigüeños en las principales esquinas.
¿Qué hacer en este caso? ¿Darles dinero y fomentar que sigan en la práctica o dejarles las manos extendidas hasta que vean que no es rentable vivir de eso, pues no es la forma decente de mantenerse?
¿Qué piensa usted cuando un pedigüeño le toca el cristal de su vehículo? ¿Siente lástima o considera que el Estado debería hacerse cargo de estas personas, pues se convierten en obstaculizadores del tránsito?
El tema ha sido recurrente en diversos escenarios y las opiniones difícilmente coincidan. Lo que sí queda claro es que estas personas son un reflejo de la inmensa deuda social que ha acumulado el país, principalmente en atender a sectores vulnerables. Esto incluye a otros dominicanos con situaciones de pobreza.




