El Ministerio de Obras Públicas anunció con emoción e inyectando emoción en la población sobre la apertura de los 14 carriles del kilómetro 9 de la autopista Duarte.
Este anuncio, por supuesto, trajo esperanza en los miles de usuarios que día tras días se ven atrapados en un infernal tapón que genera estrés, contaminación y afecta la productividad, además de los riesgos de accidentes. Ya está más que demostrado todo lo que sucede.
De hecho, ahora los tapones parecen que tienen rabia contra todo el mundo. Las autoridades, al día siguiente, tuvieron que reabrir un carril en contravía que habían habilitado durante el proceso de construcción del puente sobre la avenida Luperón.
Todo indica, por lo que se ha podido ver hasta ahora, es que, si no se toman las medidas de lugar, esta experiencia dejará un sabor amargo de otro fracaso por frenar los tapones.











