No creo que sea algo exclusivo de los dominicanos, pero los ciudadanos de este paraíso caribeño exigimos a los gobiernos (y ha sido a todos) que nos garanticen seguridad, mejores carreteras salarios, educación, salud y, encima de todo, que no tome más préstamos ni incremente el déficit público.
Puedo asegurar que esta podría ser la tarea más difícil para cualquier gobierno, por no decir imposible, pues hasta en las economías más desarrolladas el déficit público es un tema del día a día. Estados Unidos ha sido un ejemplo de ello, pues la administración del país se ha visto obligada a cerrar en diversas oportunidades, todo porque el Congreso no se ha puesto de acuerdo para aumentar el déficit, que no es que autorizar a las autoridades a emitir más deudas (o imprimir más dólares) para seguir operando.
En este tema, vale decir, hay mucha hipocresía e ignorancia. El discurso, sin embargo, quienes lo ponen en la palestra resultan ser los más inteligentes y conscientes de que su audiencia carece de los conocimientos básicos para entender cómo funciona el Estado.
Los intereses son diversos y dependerán del lugar en que se encuentre el emisor del mensaje. En todo caso, pagar impuestos es fundamental para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Lo único que deben hacer los ciudadanos es exigir a quienes gestionen el Gobierno que lo hagan con eficiencia, transparencia y con un sentido de equidad.
Los impuestos permiten al gobierno financiar servicios como la educación, la salud, la seguridad y la infraestructura. Todos estos servicios, cruciales para el bienestar y desarrollo de la sociedad, resultan inevitables. Su financiación es costosa, pero no tenerlos es peor. Todos habremos de saber que a través de los impuestos el gobierno puede implementar políticas de redistribución de la riqueza, ayudando a reducir la desigualdad económica, proporcionando apoyo a los sectores más vulnerables de la población.
Los ingresos, por igual, se utilizan para construir y mantener infraestructuras como carreteras, puentes, y sistemas de transporte público, lo que mejora la conectividad y la calidad de vida de los ciudadanos. Los impuestos permiten invertir en proyectos que fomentan el crecimiento económico y la creación de empleo, contribuyendo a una economía más estable y próspera. También sirven para garantizar la protección y seguridad de los ciudadanos. Y, de ñapa, pueden destinarse a la investigación y desarrollo, promoviendo la innovación y el avance tecnológico.
Como se puede verificar, no pagar impuestos puede tener consecuencias nefastas para el país y sus ciudadanos. No pagarlos, por supuesto, implica multas y sanciones para los contribuyentes, pero lo peor está, justamente, porque la falta de ingresos fiscales puede llevar a una reducción en la calidad y disponibilidad de servicios públicos esenciales. Cuando las personas no pagan impuestos, el gobierno tiene menos recursos para implementar políticas de redistribución de la riqueza, lo que puede aumentar la desigualdad económica.










