[dropcap]L[/dropcap]a Industria Nacional de la Aguja, que la tenemos desde 1958, ejecutó en 2016 un presupuesto de más de RD$119.1 millones aportados por los contribuyentes. Según su memoria, tenía aprobado RD$85.9 millones, a los que el Gobierno sumó un complementario de RD$12 millones y otros RD$21.2 millones del programa de Visitas Sorpresa que desarrolla el presidente Danilo Medina.
Con esos recursos, la Inaguja dice que logró impartir 61 “acciones formativas” (cursos), con un número de participantes de 1,155, de los cuales tenía previsto graduar en diciembre 424. En este punto no se le ocurra dividir 119 millones entre 1,155 (¿aspirantes a convertirse en sastres?) o lo que es peor, entre los 424 graduados que lograron terminar su objetivo formativo, porque —a lo mejor— el desarrollo de República Dominicana dependerá en el futuro de una labor eficiente de la Inaguja.
Mientras, los contribuyentes pagamos RD$4.6 al mes para cubrir la nómina de unos 200 empleados de la Inaguja (a abril de 2017), que devengan salarios desde RD$180,000 (para el puesto de directora) hasta RD$7,500.
Parecería poco en un Estado que planifica gastar RD$624,407.1 millones este 2017, pero si el Gobierno se concentra en ensartar bien las hirientes agujas del presupuesto de cada entidad estatal, avanzaría en la reducción de su déficit.
En fin, no es que no necesitemos, a lo mejor sí, una pujante “Industria Nacional de la Aguja”, pero quizá sería más racional para el buen uso de los fondos que pagamos los contribuyentes en impuestos que la labor de la Inaguja, por ejemplo, la asuma el Instituto de Formación Técnico Profesional (Infotep).






