El sector agropecuario juega un papel importantísimo en la economía de nuestro país. Las estadísticas lo demuestran. No solo proporciona alimentos y materias primas, sino también oportunidades de empleo a una gran cantidad de la población.
Adicionalmente, su contribución a los servicios ambientales, fundamentalmente los vinculados a los recursos hídricos y el uso de suelo.
En los últimos 25 años hemos notado una tendencia desfavorable que ha debilitado la capacidad productiva de este sector. Hemos experimentado un incremento en la importación de alimentos y un continuo aumento en los costes de producción.
Principalmente hay dos factores limitantes para incrementar nuestra capacidad productiva; uno, la falta de financiamiento en el sector; y dos, la informalidad de los productores. El fideicomiso es una herramienta ideal para sobrepasar estas limitantes e impulsar este importante sector de nuestra economía.
El fideicomiso agropecuario
El fideicomiso agropecuario es una figura cada más utilizada por las empresas de este sector. Países hermanos como Colombia y Perú están a la vanguardia de este tema. Nosotros debemos aprender de sus experiencias y aplicarlas a nuestro país.
En nuestro entender hay cuatro importantes ventajas en utilizar esta figura en el sector agropecuario:
a. Enfoque comercial: En sus fundamentos conceptuales el fideicomiso se presenta como un contrato de naturaleza jurídica. Consideramos que transciende esta disciplina y se convierte en un negocio comercial. De esta manera formalizando los miembros del sector.
b. Finalidad por cumplir: Todo fideicomiso tiene implícitamente una finalidad, esto es, que todo fideicomiso se realiza por algo y para algo. En un mundo donde tantas cosas se inician y no todas llegan a su término, creer en un negocio que se ha propuesto se lleve a cabo de la manera más fiel como se le ha encargado a un fiduciario, es una garantía que, en vez de limitar las posibilidades de desarrollo, lo estimula y le da un impulso renovador.
c. Patrimonio autónomo: La conformación de un patrimonio autónomo o de afectación constituye uno de los elementos más sobresalientes del fideicomiso, que permite que los recursos puestos en fideicomiso no se confundan contable ni jurídicamente con los del aportador o fideicomitente, ni con los del propio fiduciario, ni aún con otros recursos fideicometidos que éste pudiera tener bajo su administración. Pudiendo este servir como garantía, mejorando las perspectivas de financiamiento de la banca comercial o el acceso a capital a través de inversionistas.
d. Elasticidad de la figura: Finalmente, la enorme flexibilidad que presenta la figura del fideicomiso permite que se puedan llevar a cabo múltiples negocios de acuerdo con las necesidades de los clientes.
Los miembros del sector agropecuario que quieran maximizar sus posibilidades de competencia deberían utilizar todas las herramientas que están a su alcance, el Fideicomiso esta aquí.
Más allá de la producción
El autor es de opinión que deberíamos ir más allá de la producción y utilizar el fideicomiso agropecuario como acceso al mercado de capital. La explotación del mercado de capital por parte del sector agropecuario en el país es mínima y su potencial enorme.
El sector agropecuario debería aprovechar este momento crítico e ingresar al llamado proceso de “desintermediación” a los efectos de lograr reducir sus costos de financiamiento; visto desde los nuevos vehículos de financiación, la alternativa a seguir podría ser la “securitización” mediante la emisión de títulos de deuda o de certificados de participación, o en fideicomisos con objetivos específicos del sector.
Este tema se debatiría en otra ocasión. Esperamos que el sector agropecuario mire la alternativa de utilizar el fideicomiso como una herramienta clave para su nuevo desarrollo.










