Si el río suena es porque aguas trae. Así reza el viejo adagio conocido por todos. Ya se ha dejado plasmado en escritos anteriores que la tozudez no es buena consejera. Y como se ha dicho, “no hay que ser un mago para saber que el gas licuado de petróleo (GLP) y los diferentes tipos de gasolinas no deben estar juntos y menos en una sola estación de expendio.
Las pruebas sobran para demostrar la alta peligrosidad que significa, principalmente en República Dominicana, comercializarlos desde un mismo lugar”, en el entendido de las debilidades que tenemos en materia de cumplimiento de las normas más elementales.
La seguridad de los usuarios debe estar por encima de los intereses particulares de unos pocos con poder para hacerse sentir como si fueran muchos (que no lo son). Por suerte, y hay que admitirlo y felicitar a República Dominicana, las autoridades que manejan este sector son conscientes de los riesgos. Estamos seguros que nadie querrá llevar sobre sus espaldas el peso de una tragedia. La realidad del mercado local es evidente.
Hay que afirmarlo con toda propiedad: la pretensión de unos pocos levanta legítimas sospechas de que no andan bien del tino. ¿Cómo es posible que a personas lúcidas se les ocurra esta idea?
No puede haber nada más importante que la seguridad de los consumidores. Pensar siquiera en juntar estos dos combustibles, diferentes desde cualquier punto de vista, es olvidar que la esencia del negocio no está en lo pecuniario, sino en que quienes entren a una estación de servicio se sientan seguros. Todo lo demás, como dice la Biblia, vendrá por añadidura.
Además de los expertos nacionales e internacionales que se han expresado en torno al tema, haciendo énfasis en la peligrosidad que representa para la población, una encuesta realizada por la prestigiosa firma Mark Penn le pone la tapa al pomo.
La investigación establece que el 81% de la población considera peligroso vender gas licuado de petróleo (GLP) y gasolina en la misma estación, mientras que el 63% no aprueba la unificación de esos combustibles para su comercialización.
La encuesta, realizada en el país entre el 30 de septiembre y el 3 de octubre, reveló que aunque el 60% de los entrevistados se siente seguro echando gasolina en su vehículo, el 72% no se sentiría igual si esos carburantes se comercializan en un mismo establecimiento.
Además, el 63% piensa que son suficientes los lugares donde se vende el gas propano, frente al 34% que dice que se necesitan más. Cabe destacar que ese carburante es calificado como peligroso por el 84% de los encuestados.
El 36% asegura que su fuente más cercana de combustible son las envasadoras de GLP, pero solo el 18% lo utiliza para su vehículo. Mientras que el 47% expresa que su fuente más cercana son las estaciones de gasolina y el 57% la utiliza como combustible.
El estudio se publica a propósito de las discusiones iniciadas por algunos grupos empresariales que proponen la modificación del Reglamento 2119 de 1972, el cual impide la venta de GLP y gasolina en un mismo establecimiento.
Con relación al tema, varios expertos hicieron un llamado a las autoridades por el riesgo que representa la unificación de ambos carburantes, debido a que podría provocar consecuencias lamentables para la población. Los especialistas advierten que el GLP debe ser manejado de manera exclusiva y no mezclado con otro combustible tan volátil como la gasolina. La razón, por supuesto, se impondrá.











