Santo Domingo.- El indetenible aumento de los efectos del cambio climático ha provocado una gran reducción en la producción agricultura a nivel mundial y a la vez agravado los problemas de la insatisfacción alimentaria, los que se traducen en nuevos niveles de pobrezas y ponen al descubierto la realidad social y económica en la que vive el mundo.
Para 2030 habrá 1.7 mil millones de personas que alimentar en el mundo, en su mayoría ciudadanos que habitan en los países del tercer mundo, por lo tanto los agricultores se verán en la necesidad de triplicar la producción agrícola antes del 2050.
Estas consideraciones forman parte del informe “Adaptación al Cambio Climático para el Sector Agropecuario en República Dominicana”, realizado por la Fundación Plenitud, con el apoyo del Ministerio de Agricultura, el Consejo Nacional para el Cambio Climático y Desarrollo de Mecanismo Limpio y el Centro de la Comunidad del Caribe sobre Cambio Climático.
El documento explica que suplir la demanda de productos agropecuarios se verá afectado profundamente por las dificultades del clima y que esa realidad no es ajena a República Dominicana, país afectado por fuertes sequías, las que han provocado que productos como la cebolla tengan que importarse.
El informe detalla que los pequeños y medianos agricultores de los países en vía de desarrollo sufren las consecuencias de estos cambios adversos, que reducen la producción en los campos. Otros males que ocasiona esta situación al sector son la alteración en la dinámica de plagas y enfermedades y el aumento en un 14% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global.
La Fundación Plenitud, en aras de buscar soluciones a las dificultades que enfrenta el sector agropecuario por esos cambios, ha propuesto ajustes de manera que los esfuerzos del desarrollo sean consistentes con la preservación del entorno y la calidad de vida de los ciudadanos.
El documento recomienda, además, profundizar los conocimientos para desarrollar nuevos niveles de adaptación agrícola, que permitan la sustitución o diversificación de cultivos, cambios en los calendarios de siembra, tecnología de riesgo, uso de fertilizante y controlar las plagas y enfermedades.
La Fundación Plenitud sostiene que para lograr esto serán necesarios adecuados sistemas de organización, observación y monitoreo, información, buena infraestructura, excelente planificación, técnicos calificados y la utilización de nuevas políticas para preservar el agua y el suelo, recursos imprescindible para el desarrollo de la agricultura.













