La actividad económica en Brasil creció un 0.57% en julio en comparación con junio pasado, con lo que encadenó dos meses consecutivos de expansión tras la fuerte retracción que tuvo en mayo por la huelga de camioneros que paralizó al país por once días, informó este lunes el Banco Central.
El llamado Índice de Actividad Económica (IBC-Br), que el Banco Central utiliza para intentar anticipar la tendencia del Producto Interior Bruto (PIB), mostró que la mayor economía de Sudamérica comenzó el tercer trimestre del año con un crecimiento sustentable.
Según este indicador, que incluye resultados de algunos sectores como la industria y los servicios, la actividad económica de Brasil osciló ligeramente en los primeros meses del año hasta que registró una caída del 3.35% en mayo, cuando el país sufrió una huelga de camioneros que paralizó el país por once días y provocó una profunda crisis de desabastecimiento.
La actividad económica se recuperó en junio, con una subida del 3.42%, y en julio registró un crecimiento del 0.57%, similar al de abril (0.58%).
De acuerdo con el Banco Central, en la comparación con julio del año pasado, el crecimiento fue de un sólido 2.56% aunque sin los respectivos ajustes estacionales.
Tal crecimiento permitió que la actividad económica de Brasil acumulara una expansión del 1.19% en los siete primeros meses del año en comparación con el mismo período de 2017 y del 1.46% en los últimos doce meses hasta julio, en comparación con la registrada entre agosto de 2016 y julio de 2017.
Los datos son compatibles con los resultados consolidados de la economía divulgados hasta ahora por el Gobierno.
Según el gubernamental Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), el PIB de Brasil acumuló un crecimiento del 1.1% en el primer semestre de este año frente a los seis primeros meses de 2017 y mantuvo la lenta recuperación que la economía viene registrando desde la profunda recesión que sufrió en 2015 y 2016.
La economía de Brasil sufrió una fuerte retracción del 3.5% en 2015 y otra del 3.5% en 2016, con lo que encadenó dos años de crecimiento negativo por primera vez desde la década de 1930, pero en 2017 comenzó a recuperarse con un ligero crecimiento del 1.0%.
Las cifras igualmente coinciden con las proyecciones del mercado financiero, que prevén que la economía de Brasil seguirá recuperándose de forma lenta y crecerá un 1.36% en 2018 y un 2.50% en 2019, según las previsiones divulgadas este mismo lunes por el Banco Central.













