En la actualidad, existe un debate sobre si los vasos desechables de papel son más ecológicos que los vasos de plástico. El tema ha surgido a raíz de que, según informes, el uso anual de vasos desechables en Estados Unidos alcanzó los 20,000 millones, causando una gran carga para el medio ambiente y el reciclaje de recursos.
De acuerdo con Hocking, un científico canadiense que hizo una evaluación ambiental entre los vasos desechables de papel y los de foam (poliestireno, PS), estos últimos no solo son más respetuosos con el medio ambiente que los vasos de papel, sino que también causan menos contaminación durante su proceso de producción.
“Los vasos de papel desechables, aunque hechos de celulosa, que es renovable, se consideran como material no reciclable, ya que la resina aglomerante no se puede eliminar en el proceso de repulsión, y también puede dificultar la recuperación de la fibra si se envuelve con una película de plástico o parafina en el exterior del vaso de papel para mejorar sus propiedades de manejo. Sin embargo, las copas de poliestireno se pueden reciclar a través de una máquina de fusión”, señala el portal de Intco Recycling, especialista en poliestireno reciclado, provee soluciones totales al reciclaje de poliestireno, que fabrica y vende maquinas Greenmax.
La explicación a esto es que, aunque el componente principal de los vasos de papel son los recursos naturales renovables, no se pueden reciclar porque en realidad están recubiertos de plástico o de cera para que sean capaces de retener líquidos sin fugas y no se descompongan.
En un artículo publicado por en New York Magazine por Christopher Bonanos se detallan otros efectos negativos relacionados con los vasos desechables de papel. “Considere también el proceso utilizado para hacer un vaso de papel: cosechar madera, convertir madera en papel y luego producir el vaso. Se necesita dos veces y media más energía para hacer un vaso de papel que para hacer un vaso de espuma (foam)”.
Bonanos escribió también que “las copas de espuma son mucho más ligeras que las de papel, lo que reduce la cantidad de combustible necesaria para distribuirlas y posteriormente, desecharlas. La espuma también produce mucho menos desperdicio de fabricación, porque no quedan desperdicios de papel. Como resultado, un vaso de papel en realidad crea una huella de carbono más grande que un vaso de espuma”.
En conclusión, en cuanto a utensilios desechables se refiere, no es solo una cuestión de tiempo de degradación del material o de manejo de desechos, sino que hay una serie de consideraciones que se deben tomar en cuenta para determinar la huella ambiental total de un producto y tomar una decisión acertada.













