El Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), a través de su presidente, Pedro Brache Álvarez, ha sido coherente en la defensa de los mejores intereses de República Dominicana, del sector productivo nacional y de lograr una economía justa y simplificada, en la que emprender un negocio no sea como subir al cielo por una escalera maltrecha.
La institución, la principal sombrilla gremial del sector privado dominicano, apuesta por una República Dominicana decidida a mejorar su índice de competitividad, que tome la decisión de cerrarle la puerta a la informalidad y, de paso, permitir mayor inversión de capital para que la producción, con vocación exportadora, genere oportunidades de desarrollo para todos.
Para Brache, que inició en enero su segundo período al frente del Conep, es necesario impulsar el empleo formal en la economía dominicana. Y tiene razón cuando afirma que el hecho de no tener cobertura de salud, en los casos de la informalidad laboral, convierte al trabajador en un ciudadano vulnerable, que puede caer en la pobreza extrema ante cualquier eventualidad mayor. Estas consideraciones del presidente del Conep, no sólo por ser esta entidad un órgano representativo de los sectores productivos, debería ser tomada en cuenta por las autoridades.
Aunque es justo reconocer los esfuerzos que ha hecho la presente administración del Estado, integrando a empresarios a las diversas mesas de competitividad, los retos en materia de productividad, de facilitación del comercio, de formalización laboral y, sobre todo, de lograr un sistema tributario más cómodo para todos, están pendientes.
Si bien hay que destacar la estabilidad económica que muestra el país, conjugada con la certidumbre política, hay puntos que deberían ser tomados en cuenta para evitar el debilitamiento de sectores tan importantes para el desarrollo. El turismo, por ejemplo, depende mucho de la imagen de seguridad que pueda vender República Dominicana como destino. El Conep lo ha mencionado en otras oportunidades, refiriéndose a la variable seguridad por su impacto en los costos de producción.
Lo importante, sin embargo, está en seguir fortaleciendo el clima de negocios que ofrece este país como destino para el capital privado. Cuando una economía no está en capacidad de generar empleos formales, tampoco hay posibilidad de lograr desarrollo inclusivo. Esta es parte de la propuesta del Conep, la cual debería ser escuchada con detenimiento por las autoridades.











