[dropcap]N[/dropcap]o hay duda de que la consolidación fiscal debe ser una meta constante de la administración de Danilo Medina. Lo que heredó en agosto de 2012 del compañero de partido Leonel Fernández, y eso él lo sabe, representó su principal reto.
Debemos recordar que 2012 cerró con un déficit fiscal de RD$153,000 millones, equivalentes al 6.6% del producto interno bruto (PIB). La cifra era para “cogerle miedo”, pero Medina debía callar, pues parte de su triunfo descansó en la cantidad de recursos que se destinaron a mover el apartado estatal por todo el territorio nacional con miras a “echar pa´lante”. Y se logró.
Es bueno recordar que el directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) contradijo el informe del Banco Central de que el déficit habría finalizado en 6.6% del PIB. El organismo lo estimó en 8.5%.
De lo que sí hay constancia, según las cifras oficiales, es que el gobierno ha sido cauto en el manejo de las finanzas públicas y que ha tratado de no gastar tanto por encima de las posibilidades de ingresos. De hecho, el déficit bajó en 2013 a un sorprendente 2.77%, o sea, el control de gasto fue tan estricto que le tumbó 3.83 puntos porcentuales al déficit de 2012 y quedó, incluso, por debajo con algunas décimas del 2.8% previsto. En términos absolutos quedó en RD$70,025 millones.
Los técnicos del Banco Central, inteligentemente, aconsejan seguir con la implementación de políticas macroeconómicas prudentes, pues eso brinda certidumbre para el desarrollo de las actividades productivas.
Hay que hacerles caso. La consolidación de la política fiscal con una nueva reducción del déficit público, acompañada de una política monetaria orientada a fortalecer el esquema de metas de inflación, contribuiría a la estabilidad macroeconómica.
Hay que esperar que la verdad prevalezca por sobre todas las cosas, inclusive, sobre la popularidad del presidente Danilo Medina.











