Las calificaciones de riesgo se refieren, básicamente, al nivel de confianza que proyectan las economías, un país o una empresa. Se llevan a cabo aplicando técnicas de análisis que toman como referencia diversas variables, ya sean políticas, sociales, económicas, medioambientales, financieras o las que se consideren en cada caso.
Independientemente de la aplicación de técnicas bien estructuradas para obtener un resultado acorde con la realidad, hay un elemento que siempre estará de por medio: el ser humano. Aquí entra en juego la percepción y hasta el nivel de capacidad o de interpretación del especialista.
Esto sucede sea quien sea, sin importar su experiencia o si ha trabajado en muchos o pocos casos. La subjetividad es inherente al ser humano.
Un mismo hecho, generado por las mismas variables, puede ser visto e interpretado de diferentes formas, según sea y esté el individuo.






