Santo Domingo.- La propia naturaleza de las ciudades es un ejemplo de las ventajas que proporciona la concentración de los diferentes agentes que intervienen el mercado, explica Gildo Seisdedos, profesor de marketing de ciudades del IE Business School de Madrid, quien afirma que los bancos son un buen ejemplo de aprovechamiento de estos beneficios.
Y es que la concentración espacial es una ventaja, pues sirve de fuente de eficiencia a la hora de desempeñar las diferentes actividades de la sociedad, lo cual reporta beneficios naturales en términos económicos.
“Las entidades financieras –al igual que el resto de las actividades productivas– se aglutinan de la mano de lo que los economistas denominan economías de aglomeración: aquellas en las cuales la proximidad de unas personas con otras representa grandes beneficios”, según Seisdedos.
Añade que a la concentración espacial de la actividad económica y de los factores productivos estimula un proceso de aglomeración en cadena, que se expande múltiples renglones, como el mercado laboral, la educación o los servicios públicos. Pero no todo es color de rosa, pues este acercamiento de los agentes suele generar presiones sobre el espacio disponible, como taponamiento de las vías de comunicación y la escalada del precio del suelo y alquiler.
Desarrollo
El experto resalta la correlación existente entre el crecimiento financiero y los sectores reales, pues cuando los demás sectores productivos se encuentran en expansión se genera el caldo de cultivo inicial para desarrollarse un “nodo financiero local de cierta relevancia”.
Sin embargo, destaca que no es infrecuente encontrar centros financieros alejados del núcleo de la economía. Por ejemplo, Singapur tiene un sector financiero que se beneficia en gran parte de la actividad real de China y Frankfurt lo hace con el resto de la economía alemana.
Es por ello que entiende que, más que la cercanía con la producción real, el factor que más influye es asegurarse un capital humano de alta calidad.
Para el Banco Mundial (BM), los mercados financieros son fundamentales para la evolución general de una economía, por medio de la estimulación del crecimiento económico, un factor que la institución multilateral considera como determinante para combatir la pobreza.
“Si los sistemas financieros son sólidos, se cuenta con información confiable y accesible que reduce los costos de transacción. Esto, a la vez, mejora la asignación de recursos y el crecimiento económico”, asegura el organismo en su página web.
Para alcanzar esos niveles de eficiencia, el BM destaca la incidencia del tamaño y la liquidez de los mercados accionarios, la accesibilidad, estabilidad y eficiencia de los sistemas financieros, y la migración internacional y las remesas de los trabajadores. Todos, afirma, son aspectos que inciden en el crecimiento y el bienestar social.
La Asociación de Bancos resalta el papel del sistema financiero como una pieza clave para el desarrollo económico. En este sentido, su función principal consiste en servir como un vínculo o intermediario entre las personas (físicas o jurídicas) que desean realizar diversas operaciones financieras, ya sea de consumo, pagos, ahorro, emprender algún proyecto de inversión, entre otros fines. Esta labor permite a los agentes económicos reducir sus costos de información y transacciones, y de esta forma la economía logra una mejor asignación de los recursos.
El sistema financiero sirve como el vehículo de financiamiento que permite a las empresas acceder a recursos y tener capital suficiente para el funcionamiento de sus operaciones y procesos de producción. Asimismo, el crecimiento financiero es crucial para que exista expansión económica, ya que si las empresas aumentan sus capacidades productivas, esto a su vez se traduciría en empleo, progreso y crecimiento para una nación.
Los ahorrantes también se benefician de un sistema financiero desarrollado y dinámico, por medio de mayores oportunidades y rendimiento para sus ahorros.











