El contexto en que se desenvuelve América Latina es, sin quizá, uno de los más inestables en términos de sociales, políticos y económicos. Hay dificultades en las principales economías, en algunos casos vinculadas con la política.
No significa esto que esta parte del continente americano vaya a sucumbir, pero estos episodios de inestabilidad alejan cualquier inversión o proyecto importante generador de riquezas.
Hay dificultades graves en Chile por la inequidad. Argentina no acaba de salir de su crisis económica. En Bolivia ya vimos que Evo Morales, por su obstinación con el poder, debió irse degradado, a pesar de los logros que puede exhibir en términos económicos y sociales.
En Ecuador ya sabemos que hubo muchas protestas por medidas económicas y el gobierno, incluso, debió cambiar la sede. En Nicaragua aún no se tranquilizan las aguas, a pesar de la tregua.
En Haití llevan más dos meses en las calles por problemas económicos y políticos relacionados con corrupción. ¿Y República Dominicana?





