Los brazos de Santiago Amparo no se cansan de remar la yola que por años ha utilizado como medio de transporte, cruzando personas de un lado a otro en el río Ozama; y así se gana el sustento de su familia.
A sus 53 años de edad cuenta que en la década de los años 70, en su tiempo libre, acompañaba a su padre a transportar por sólo cinco centavos cuando en aquella época la comunidad de La Ciénaga, en la ribera del río Ozama, era un campo lleno de lodo.
Desde entonces, y con tan solo nueve años, aprendió a remar “parado” la yola de madera hecha por su padre, para que cuando él no estuviera se encargara de llevar el sustento a la casa. Al vivir en extrema pobreza, dejó de estudiar para dedicarse totalmente al trabajo de cruzar personas por el río.
En similares condiciones creció Ricardo Canó, quien también se dedica a este rudimentario servicio de transporte desde hace 38 años, siendo el mayor de seis hermanos y quedar huérfano aprendió a remar porque no tuvo la facilidad de estudiar, después de criar a sus hermanos, creó una familia que depende totalmente de los ingresos que recibe al transportar personas en el río.
“Yo he pasado mucho trabajo, y mediante este empleo he mantenido a mi familia”, dijo.
Ambos “yoleros”, sin demostrar cansancio por el tiempo que tienen dedicándose a conchar en yola, levantándose en horas de la madrugada para transportar a decenas de personas que necesitan cruzar del barrio La Cénaga hasta El Dique, relatan que los tiempos no han cambiado para los que se dedican hoy a este tipo de trabajo, ya que cuando iniciaron esta labor el costo por cruzar un pasajero pasó de cinco a 10 y luego a 15 centavos. Hoy día cuesta RD$15.00.
Ingresos
Por la precariedad en la que viven y por no haber estudiado, Santiago y Ricardo sabían que el concho en yola era un trabajo de bajos ingresos y que sólo les serviría para sustentar, sus necesidades básicas.
Sus ingresos al día, tomando en cuenta que no usan combustible y dependiendo el flujo de pasajeros cuando están en su turno de trabajo, oscilan entre RD$900 y RD$800.
Para que cada “yolero” gane esta cantidad de dinero, mantienen un orden entre los pasos de yola que se encuentran en el río Ozama, y para ello los transportistas formaron la Federación de Yoleros de La Ciénaga (Feyoci) que no tienen un local, ni directiva, pero se agrupan para hacer reuniones y destinar los turnos y días de trabajo.
Trabajan un día completo, de 7:00 de la mañana a 7:00 de la noche, en cada paso de yola laboran entre nueve y 10 padres de familia dividiéndose los días de la semana y los que tienen libres los dedican a la pesca y al “chiripeo”.
Ventaja
Explican que quienes usan este medio de transporte ahorran tiempo y dinero, y evitan abordar un vehículo público para adentrase en el tráfico y cruzar por uno de los dos puentes cercanos y llegar a su destino.
Como “la vida está dura para todos”, aseguran que por el momento no pueden incrementar el pasaje porque la gente constantemente se queja del alto costo de la canasta básica.
Trabas
Los yoleros se quejan de que hay barcos anclados en los puestos de yola, que obstaculizan el paso de los pasajeros, situación que los ha llevado a crear improvisadamente nuevas paradas con tablones y piedras para que los pasajeros lleguen a su destino.













