La responsabilidad social corporativa (RSC) es un concepto de largo arraigo en la cultura empresarial a nivel internacional e, incluso, en República Dominicana. Sin embargo, el cambio generacional y los desafíos propios de esta época han tenido como efecto variaciones de su alcance que continuarán acelerándose en los próximos años.
La RSC nace como concepto para enfatizar que las sociedades comerciales (los negocios) tienen responsabilidades y son partes interesadas (“stakeholders”, en el argot de la RSC) en áreas que van más allá de sus accionistas y directivos. La finalidad de la empresa, y los recursos que invierte no solo deben ir a mejorar el retorno económico para los accionistas, sino también para velar por el bienestar de sus colaboradores (empleados), clientes, suplidores, comunidades donde operan, el medio ambiente y la sociedad en general.
La responsabilidad social corporativa nace también por una creciente tendencia de los tribunales, a nivel internacional, de reconocer no solo la personería jurídica de las sociedades comerciales (concepto ya reconocido desde el sigo XVII), sino también que estas son sujetos de ciertos derechos “humanos”. Este reconocimiento, lógico, en las situaciones que han sido planteadas, trae como consecuencia la exigencia de que también se comporten como miembros de la sociedad.
Ya es común a nivel mundial que las empresas, especialmente aquellas de cierto tamaño, tengan programas de RSC y hasta oficiales y departamentos dedicados a este propósito. En República Dominicana no somos ajenos a este fenómeno; un importante grupo turístico ha sido ejemplo como pionero en la materia y le han seguido decenas de empresas locales en establecer robustos programas de RSC.
Tradicionalmente, la RSC se ha enfocado principalmente en ayudar a mejorar las comunidades locales en las cuales tienen operaciones las empresas, y también de tomar acciones concretas para mejorar el medio ambiente. Se pudiera decir que estos esfuerzos han tenido éxito y marcan ya las pautas mínimas de la RSC.
Sin embargo, los años 2020 y 2021 han marcado un cambio en el rumbo de la RSC, pues los temas que ésta debe abordar se han visto sujetos a exigencias de ampliar su alcance. De manera más específica, se exige que las empresas asuman posiciones respecto a temas sociales y políticos controvertidos, especialmente aquellos que tienen un matiz de “justicia social”.
A modo de ejemplo, podemos ver en los Estados Unidos como muchas empresas han tomado posiciones o se les ha solicitado hacerlo ante una nueva ley en el Estado de Georgia que, según sus críticas, tiene como efecto la restricción del acceso al voto. MLB canceló el Juego de las Estrellas en Atlanta como consecuencia de esto y otras empresas han tomado acciones también.
En República Dominicana, los llamados a causas sociales también tendrán incidencia en la responsabilidad social corporativa. Se puede observar el movimiento a favor de las tres causales del aborto, que ha tenido impacto en este sentido, y se espera que otras causas sociales también lo hagan, pues la tendencia es hacia ampliar el alcance de la RSC para que tenga mayor impacto en la sociedad.





