El mercado internacional está algo alborotado. La reactivación paulatina de las economías ha impulsado la demanda de bienes y servicios. ¿Era de esperarse? La lógica del mercado dice que sí.
Lo que no parece lógico es la forma en que los consumidores interpretan estas reacciones del mercado. En física, y todo el mundo lo sabe, toda acción tiene una reacción. No es diferente en economía.
La demanda real ha subido. La oferta real no ha aumentado, no por la escasez, sino porque el eslabón que representa la logística no estaba (o está) en capacidad de atender a tiempo todos los requerimientos de la demanda real.
Aquí hay que ver dos aspectos: o las autoridades (todas) no están en capacidad de lo que sucede en términos reales, o la ignorancia de los consumidores les impide ver más allá de los efectos de todas estas variables en los precios.




