Siento (y veo) alegría entre funcionarios del Gobierno porque Estados Unidos, a través de un comunicado de su embajada en nuestro país, ha informado que, “NUEVAMENTE”, República Dominicana ha sido elegida para exportar carne hacia ese apetecido mercado. Están celebrando la noticia y creo que hay muchísima razón para hacerlo. Hace más de dos décadas que los ganaderos dominicanos no pueden enviar productos cárnicos a territorio estadounidense.
Sin embargo, hay que ser prudentes con la celebración. Quizá sea saludable tomar las cosas con pinzas, como dicen por ahí, ya que este anuncio no abre el mercado de Estados Unidos a la carne dominicana. De hecho, si nos ponemos a pensar, siempre han querido que les enviemos cárnicos, pues la demanda está ahí.
Además, nosotros podríamos resultar más competitivos que otros países que sí quedan muy lejos, pero que han sabido aprovechar el knowhow (experiencia) para entrar sin problemas.
Entre el 13 y 23 de septiembre del año pasado el país fue sometido a una auditoría o inspección de carne de vacuno cruda e intacta.
Tras estos resultados, que aparentemente fueron satisfactorios, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos autorizó a República Dominicana a exportar productos de carne de res crudos e intactos, que hayan sido sacrificados en o después del 29 de abril del 2022. Según el comunicado, la cabeza, mejilla, corazón y guisante, así como los productos de carne de res cruda no intacta no son elegibles para la exportación.
La realidad es que no será tan fácil iniciar la exportación. Son muchos requisitos. Hay que certificar los establecimientos cárnicos que cumplan los requerimientos de Estados Unidos y enviar una lista a la Oficina de Coordinación Internacional que posteriormente será revisada por el Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos (FSIS, siglas en inglés).
Además, el Código de Regulaciones Federales estadounidense exige que cada producto cárnico de ganado vacuno tenga un certificado de inspección extranjera emitido por un funcionario del Departamento de Alimentos del Digemaps.
“El certificado de inspección extranjera debe acompañar a cada envío; ser presentado al personal de inspección de importaciones en el establecimiento oficial de inspección de importaciones del FSIS; estar escrito en inglés; y llevar el sello oficial del Gobierno dominicano responsable de la inspección de los productos cárnicos (de vacuno), así como el nombre, el cargo y la firma del funcionario autorizado para emitir certificados de inspección”, detalla la notificación.
Sobre el etiquetado, por si fuera poco, se requiere que todos los productos cárnicos de ganado vacuno lleven un etiquetado que cumpla los requisitos del FSIS. En algunos casos las etiquetas deben someterse a la aprobación de este organismo antes de su uso.
Yo me preguntaría: ¿Están listos los ganaderos dominicanos y las autoridades para cumplir con todo esto? Sé que hay disposición. Espero los resultados.





