Las luces se apagan, la producción termina, pero se inician las proyecciones en salas de cine, donde se prevé recuperar el presupuesto aprobado por la Dirección General de Cine (DGCine). Después de un silencio de dos horas, besos, peleas y risas, resuenan los aplausos y los comentarios, que poco a poco determinarán si la película fue un triunfo o un fiasco. Recuperar la inversión es el mayor reto de los productores e inversionistas o, al menos esto es lo que se cree.
Las cifras del cine dominicano, sin embargo, ofrecen un escenario de pérdidas que, según la lógica de cualquier negocio, resulta insostenible. Ninguna de las películas referidas en el informe de 2022 generó ganancias. Los resultados son lo suficientemente explícitos. ¿Cuál es la motivación de que las empresas inviertan en una producción que no garantice el retorno, por lo menos en la publicidad de su marca?
Las 29 películas dominicanas proyectadas en 2022 generaron ingresos de RD$101.5 millones, apenas un 8.2% del presupuesto aprobado (y ejecutado) de RD$1,237.8 millones, destaca la DGCine. Al desglosar los datos, el 9.6% del monto total aprobado le correspondió a “Flow calle”, que fueron RD$119.7 millones, pero recaudó RD$32.5 millones, es decir, un 27.1%.
A este filme le siguen “El brujo” con un presupuesto de RD$84.7 millones, pero sólo recaudó RD$20.1 millones (23.7%) y “El país de las últimas cosas” recibió un presupuesto RD$80.4 millones, pero recaudó RD$27,650, apenas un 0.03%, siendo el caso más extremo en cuanto a pérdidas.
A pesar de que estos tres últimos largometrajes representaron el 23% del presupuesto total, con RD$284.8 millones, los ingresos en conjunto se situaron en RD$52.6 millones, equivalente a un 51.8% respecto a los RD$101.5 millones de estas 29 películas. En términos netos, hubo RD$232.2 millones que no se recuperaron.
“La trampa”, con un elenco integrado por Pepe Sierra, Caroline Aquino y Raymond Pozo, ejecutó un presupuesto de RD$82.1 millones, no obstante recaudó RD$35.1 millones en 16 semanas, para un 42.7% de la inversión. Asistieron 128,894 personas.
La película “El APP”, del director Tabaré Blanchard, recaudó RD$213,726 por la asistencia de 728 personas, lo que significó apenas el 0.2% del presupuesto ejecutado, que ascendió a RD$80.2 millones. “Padre se busca”, de Hans García, (RD$71.3 millones) y “La otra lucha” (RD$76.7 millones), de Tito Rodríguez, recaudaron RD$791,825 (1.1%) y RD$83,175 (0.1%), respectivamente. El thriller “Desaparecido”, de Roberto Ángel Salcedo, y el drama “La encomienda”, de Pablo Giorgelli, recuperaron el 0.7% de presupuesto de RD$69.9 millones y RD$69.8 millones, respectivamente. Esto significa ingresos de RD$1,045,275.
El cineasta José María Cabral apostó por recrear la masacre de 1937 en la frontera dominico-haitiana, ordenada por el dictador Rafael Leónidas Trujillo. El drama “Perejil” contó con un financiamiento de RD$65.2 millones, unos RD$2.2 millones más que “Jupía”, filme protagonizado por David Maler (RD$63 millones) y 35.2% de diferencia que “La broma de justicia”, de Jassel González (RD$46.2 millones). Estos tres largometrajes criollos totalizaron ingresos de RD$1,551,900, lo que equivale al 0.8% de su presupuesto.
Conforme los datos de DGCine, “Bantú Mama”, RD$47.4 millones; “Diáspora”, RD$39.2 millones; “El hombre transformado”, RD$18.7 millones, reportaron ingresos de RD$345,350 por la venta de 1,162 taquillas.
El cine como modelo de negocio
El cine es sinónimo de entretenimiento. Solo en 2022 asistieron 363,665 personas a ver las películas locales en las salas de cine. Los estrenos, las recaudaciones y la semana en cartelera muestran una parte del éxito al público, sin embargo, detrás existe un modelo de negocio.
“Cuando se realiza una película bajo el artículo 34 de la Ley de Cine ya está pagada. No necesita ir a las salas de cine para obtener ganancias. Ángel Muñiz puso “Y a Dios que me perdone” en YouTube gratis, porque decía que ya estaba todo pagado a través de los impuestos que se les deducen a las empresas que patrocinan las películas”, explicó el crítico de cine, Pachico Tejada.
Las producciones cinematográficas captan a los inversionistas, quienes destinan un monto para el presupuesto aprobado por la DGCine y el Estado dominicano deduce hasta el 25% del impuesto sobre la renta a tributar por el empresario durante ese período.
Una parte del público puede ver un audiovisual como un fracaso, otros como un éxito. Asimismo, el actor Pedro Urrutia afirma que la rentabilidad radica en las ganancias conjuntas de taquilla, distribución y participación en festivales. “Pero (los actores partícipes) queremos seguir incentivando y motivando a que el dominicano apoye más a su cine”, sostuvo.
Estrategias
Para Pintor, los niveles de dificultad lo marcan los costos de producción de cada proyecto fílmico. En la realización de una película existe una inversión sin cuantificar, que son los intercambios entre marcas y empresas.
“La publicidad no está avalada dentro de los incentivos que otorga la Ley de Cine. Una estrategia comercial vale entre RD$30 millones y RD$40 millones que es una inversión sin cuantificar”, aclaró la propietaria de Larimar Films, Elsa Turull.
“Nosotros entendemos que esta industria es para sembrar, no para cosechar. Es el momento de invertir para aportar al desarrollo del futuro”, considera el copropietario de la casa productora, Antonio De Alma Iglesias. Sin embargo, Turull reconoce que el sector empresarial está dispuesto a apoyar la filmación de nuevos proyectos cinematográficos.
La directora general de DGCine, Marianna Vargas, indica que cada productor tiene objetivos diferentes, acción que incide en el tiempo de duración en cartelera.
“No se puede mezclar el cine comercial con el cine autoral ni experimental, el objetivo del director o del productor con el audiovisual que está creando es porque hay películas que son rutas internacionales y para mercados o festivales extranjeros que marcan un precedente”, explicó.
Conforme los datos, “Lo que se hereda”, tuvo una semana en cartelera y atrajo a 213 personas a las salas de cine. Sin embargo, su recaudo de RD$74,550 presenta el 0.2% respecto a su presupuesto de RD$33.4 millones.
Además, “Rafaela” contó con una inversión de RD$28 millones e “Isla de dos repúblicas” unos RD$19.8 millones. La entidad reporta ingresos de RD$638,500 y RD$144,725, respectivamente.
De acuerdo con la ejecutiva, el retorno de su inversión no debe ser en taquillas, sino en la valoración, sensibilización o exposición del productor ante el mercado global. Mientras, Pintor dijo a elDinero que el cine es rentable cuando se recupera la inversión comienza a dar beneficios, aunque que el enfoque cultural es intangible.
El cine dominicano, una industria de exportación de servicios
El llamado séptimo arte crece y se diversifica. El crítico de Cine, Pachico Tejada afirma que la industria local ofrece más drama que comedias, pero estas son películas comerciales que hacen ruido y gozan de más publicidad. Un ejemplo de esto es “Tubérculo gourmet” o “Pueto pa’ mi” con ganancias de RD$99.1 millones y RD$46.3 millones, respectivamente.
El comentarista es claro: hay filmes artísticos cuyo éxito está en el prestigio que logre esa obra y quien la realizó, abriéndole puertas a la producción internacional. Además, crear una película es una forma de expresar la cultura de República Dominicana, y como cualquier trabajo artístico dependerá de quienes la visualizan para decidir si les gusta o no.
En los últimos tres años, este sector de servicios apuesta a conquistar terrenos fuera del territorio nacional. Las producciones como “Hotel Coppelia”, “En tu piel” y “Carpinteros” están distribuidas en HBO Max, lo que evidencia el interés de plataformas de streaming en adquirir el contenido local.
“Los audiovisuales que se están haciendo es con un criterio más artístico, para proyectarlo más en festivales internacionales que en salas de cine local”, dijo Tejeda.
Este pensamiento queda confirmado en la participación de Andrés Farías con “Candela”; Nelson Carlo, “Cocote” e Israel Cárdenas y Laura Guzmán con “La feria y la fiesta”, que triunfan en los festivales internacionales.
Para la directora general de DGCine, Marianna Vargas, el éxito es la presencia de una película dominicana en un festival y del reconocimiento que tenga a nivel internacional.
“El box office es una métrica obsoleta para medir el éxito de un largometraje”, afirma. La ejecutiva sostiene que el valor se mide en el tiempo, el prestigio y el reconocimiento del autor y el largometraje.
“No existe un elemento específico para medir el éxito de una película, no puede ser únicamente en taquillas y no podemos simplificar una industria tan compleja”, explicó.
Sin embargo, para la experta en marketing, Julissa Rumaldo, las películas locales deben auxiliarse de un equipo de mercadeo para realizar una estrategia publicitaria. “Se piensa que una película que va a festivales no es mediática, pero es un error. Cuando no se cumple con un ciclo publicitario es porque carece de un plan de comunicación de convencimiento al público dominicano y extranjero”, sostuvo. Sugiere a los filmes criollos crear un plan “agresivo” en el marketing antes de ser proyectada en la pantalla grande para que los espectadores acudan a verla.













