Los incentivos tributarios es un tema que, de vez en cuando, salta a la palestra. Fue puesto sobre la mesa en el Foro Económico elDinero, en su versión 2023, por el ministro de Hacienda, José Manuel -Jochi- Vicente, quien considera urgente revisar las exenciones que reciben determinados sectores económicos.
El tema ha sido objeto de investigaciones, foros, discusiones y posiciones encontradas entre quienes lo ven desde diversos puntos de vista. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en un estudio publicado en 2019, lo trata con claridad meridiana.
La Cepal explica que en los países de América Latina la mayoría de los incentivos tributarios a las empresas están orientados a determinadas zonas geográficas (generalmente áreas alejadas, de clima hostil, zonas de fronteras o regiones de menor desarrollo relativo), como así también para sectores o actividades específicas, como el fomento de las energías renovables, los proyectos de investigación, desarrollo e innovación tecnológica, ciertos sectores de la industria y agroindustria, el turismo, el sector forestal y proyectos cinematográficos, entre otros.
El organismo regional es claro en su planteamiento cuando afirma que en gran parte de los países, los incentivos corresponden a exenciones, que predominan en el impuesto sobre la renta, aunque también se ofrecen para aranceles de importación, el impuesto al valor agregado (IVA) y otros gravámenes indirectos.
En su ponencia ante la audiencia del Foro, compuesta principalmente por líderes del sector privado, el ministro de Hacienda puso de manifiesto la necesidad de mejorar los ingresos del Gobierno para atender las crecientes necesidades de servicios de la sociedad.
Aunque reconoce que el crecimiento experimentado por la economía dominicana durante los últimos 50 años ha sido aportado, principalmente, por el sector privado, también entiende necesario revisar los incentivos tributarios que algunos sectores reciben.
Si bien se ha observado una preocupación creciente de los países por avanzar hacia una medición oficial y periódica del costo fiscal de estas rebajas tributarias y de mejorar la cantidad y calidad de la información publicada, la Cepal considera que aún queda mucho camino por transitar respecto de la evaluación de su efectividad para cumplir con los objetivos para los cuales fueron creados como así también en relación con otros costos que producen.
En coincidencia con Vicente, la Cepal señala que, de esta forma, una política de incentivos será costo-efectiva si los beneficios que produce, tanto económicos como sociales y ambientales superan a los costos que genera, los cuales incluyen desde un costo fiscal por la pérdida de recaudación hasta efectos en la eficiencia, equidad y transparencia.
El ministro de Hacienda, un conocedor al dedillo de cómo funciona la economía dominicana y la relación empresarial con el Estado, está consciente de que revisar las exenciones tributarias es posible. Lo que podría dificultarse es su eliminación, principalmente a sectores que mantienen sus capitales justo por esas razones.
A final de cuentas, lo que se requiere es una toma de conciencia generalizada, sectores público y privado, de que para avanzar y ser competitivo no siempre es necesario una exención tributaria. El Estado, de su lado, debe garantizar condiciones macroeconómicas estables para que haya certidumbre.





