Hoy República Dominicana es, con todas las de la ley, un referente del desarrollo turístico en América. Es, por mucho, el destino que más visitantes recibe en América Latina después de México.
Este desarrollo turístico, anclado en la zona Este del país, también ha traído consigo retos importantes en materia de planificación urbana. Lo que ha pasado en Punta Cana es sólo una muestra de lo que debe y no debe hacerse. Por suerte, aún hay tiempo para remediar cualquier debilidad.
La preocupación por el desorden urbanístico en esa zona del país fue hecha pública por uno de los empresarios más influyentes del sector: Frank Rainieri, fundador del Grupo Puntacana. Y tiene razón: si no se le pone freno a esa situación, el país podría matar la gallina de los huevos de oro.
Este llamado de Rainieri, un tanto caracterizado por la impotencia de ver lo que sucede en su entorno sin prácticamente no poder hacer nada para impedirlo, representa una preocupación colectiva.
Punta Cana recibe más del 60% de los turistas que visitan República Dominicana. Es lógico que también requiera de mano de obra masiva y lo que ello implica en materia de viviendas, negocios, transporte y empresas relacionadas.
A propósito de esta realidad, hay un ejemplo de cómo impulsar el desarrollo organizado y planteado a través de un máster plan desde su génesis. Cap Cana, en la misma zona, se caracteriza por un desarrollo diverso en materia turística. Su historia es harto conocida.
Sus promotores visualizaron el desarrollo de este destino anclado en la planificación. Desde un principio se sabe lo que va en cada lugar y zona. Los ejecutivos de Cap Cana están conscientes de que el turismo dominicano no es una promesa, sino que es una realidad inequívoca, que durante décadas ha demostrado su capacidad de resistir, adaptarse y seguir creciendo, incluso en escenarios adversos.
El presidente de Cap Cana lo dice con claridad meridiana: La experiencia ha demostrado que cuando hay coordinación, planificación y compromiso conjunto, los resultados no solo son visibles, sino sostenibles.
Es en este esquema que se puede afirmar que Cap Cana es un destino que nació conceptualizado desde el día cero, organizado en etapas de desarrollo y un modelo en el que primero se construyeron las infraestructuras de servicios y amenidades, y posteriormente los desarrollos de productos a ser vendido. Lo que está pasando en Pedernales, a propósito, parece ser la aspiración de un desarrollo planificado.






