La reciente decisión del Estado dominicano de eliminar el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) a los seguros de vida es una señal positiva y oportuna.
Este paso demuestra sensibilidad fiscal hacia un producto que, lejos de ser un lujo, constituye un pilar de protección familiar.
Sin embargo, este avance no debe ser visto como una meta alcanzada, sino como el punto de partida de una reforma mucho más profunda.
El adagio es sabio cuando refiere que una golondrina no hace verano, y un alivio impositivo no crea, por sí solo, una cultura del seguro.
República Dominicana necesita con urgencia internalizar la cultura de la previsión en todas sus instancias. Asegurar la vida, la salud o el patrimonio no es gasto superfluo; es blindar la estabilidad financiera de la sociedad ante la incertidumbre.
En un país vulnerable a fenómenos climáticos y choques económicos, la falta de cobertura profundiza la pobreza cuando golpea la adversidad. Por ello, el Estado debe liderar una estrategia país que transforme la mentalidad del ciudadano común, sustituyendo la cultura de la reacción por la de la prevención.
Este cambio cultural debe comenzar desde la raíz: las aulas. Así como se debate la urgencia de la educación financiera, la comprensión del riesgo y el valor del seguro deben integrarse formalmente en el currículo escolar. Enseñar a los jóvenes a anticipar contingencias y a entender los mecanismos de protección mutua es sembrar la semilla de una sociedad más resiliente, responsable y con certidumbre sobre su futuro.
No obstante, el sector público no puede cargar con esta responsabilidad en solitario, esto en referencia a la responsabilidad de la Superintendencia de Seguros con educar a través de campañas puntuales.
Construir confianza en el sistema exige la integración activa y decidida del sector privado. Las empresas aseguradoras tienen el reto de simplificar sus pólizas, transparentar sus procesos y demostrar con hechos, y no solo con contratos, que son aliadas confiables en los momentos de crisis.
El empresariado en sentido general debe asumir el seguro como un componente vital de su continuidad de negocio y del bienestar de sus colaboradores
En todo caso, modificar la percepción pública sobre los seguros y su importancia en ofrecer certidumbre requiere un esfuerzo coordinado e integral.







