Los cambios de gobierno no siempre son buenos, sobre todo cuando tenemos una institucionalidad débil y una falta de cultura en nuestros políticos para honrar los progresos de sus opositores. Aunque tampoco es bueno perpetuarse en el poder por muchos años, los cambios continuos sin respeto a la institucionalidad son mucho más dañinos para una sociedad cargada de problemas como la nuestra, a pesar del crecimiento económico continuo de tantos años.
Los venezolanos sufren la continuidad en el poder de Nicolás Maduro, mientras que los singapurenses no opinaban lo mismo, ya que mantuvieron a Lee Kuan Yew como primer ministro durante más de 30 años. Lee se retiró paulatinamente cuando entendió que convenía a su nación hacerlo, logrando un incremento del producto interno bruto (PIB) per cápita de Singapur de 517 dólares en 1965 a 11,900 en 1990. En la actualidad, es de 60,000 dólares.
En la presidencia del país sigue Luis Abinader, quien se reelige por cuatro años más y tiene la potestad de cambiar o reelegir a sus funcionarios, como es costumbre en nuestra democracia. En nuestro mercado, el de seguros, ha nombrado un nuevo superintendente, quien, siguiendo la tradición, no proviene del sector asegurador.
Nuestro nuevo superintendente, Julio César Valentín, tiene méritos para hacer la diferencia. No creo que quiera pasar por esta responsabilidad sin dejar un buen legado, como lo ha hecho en otras instituciones donde ha estado. Y no es complicado, ya que es poco lo que los anteriores superintendentes hicieron para tener un buen regulador que ayude a fortalecer la confianza de nuestros asegurados y de los prospectos, que son muchos más.
Lo primero que debe hacer nuestro superintendente es conocer el mercado y sus circunstancias, analizar su situación y escuchar tanto a los aseguradores como a los sectores involucrados, para tener información de primera mano que le sirva luego en la toma de decisiones que preserven el equilibrio y la salud del sector, en beneficio de nuestros afiliados, en una época donde crecen las perspectivas de riesgo.
Son muchas las cosas que el regulador, los aseguradores, corredores y ajustadores pueden hacer para fortalecer y garantizar el mercado. Tenemos una gran brecha que cerrar y solo con la cooperación de todas las partes podemos avanzar. Necesitamos nuevos instrumentos y coberturas para los sectores más deprimidos, que sean fáciles y ágiles, como esas pequeñas y medianas empresas que viven en la informalidad.
Una tarea básica del supervisor es lograr la implementación de las regulaciones, el fortalecimiento de la gobernanza corporativa, la reforma a la Ley 146, y la adopción de modelos y métodos más modernos de información continua y transparente que garanticen la fortaleza y la confianza del público.











