A marzo de 2025, el sistema dominicano de pensiones presenta 5.3 millones de personas que están afiliadas, pero solo 2,226,931 son cotizantes activos, según datos de la Superintendencia de Pensiones (Sipen).
El salario promedio de estos cotizantes es de RD$35,664, mientras que el mínimo cotizable se sitúa en RD$21,674. Esta disparidad salarial se erige como una de las principales barreras para asegurar un retiro digno para los trabajadores, especialmente considerando la creciente esperanza de vida de los pensionados.
En este contexto, Yilda Florián, gerente de riesgo y cumplimiento de la administradora de fondos de pensiones AFP Atlántico, subraya que los aportes voluntarios o extraordinarios pueden ser una “puerta de escape” para quienes buscan mejorar su pensión futura. Estos aportes no sólo benefician al cotizante, sino que también ofrecen una mejor opción para sus beneficiarios en caso de fallecimiento.
“Rara vez las personas piensan en el futuro. Por eso existe la obligatoriedad de contribuir al fondo de pensiones del sistema de seguridad social, garantizando una jubilación digna para los trabajadores mediante el ahorro obligatorio durante su vida laboral”, enfatiza Florián a elDinero.
Entre los beneficios de realizar aportes extraordinarios figuran el aumento en el monto total del fondo acumulado, lo que puede traducirse en una mayor mesada al momento de jubilarse; permiten un mayor control sobre el ahorro y ofrecen flexibilidad en cuanto a los montos y tiempos de aporte.
Procedimiento
La Tesorería de la Seguridad Social establece que el mecanismo para realizar estos aportes tiene su base legal en la Resolución 441-21. Los afiliados interesados deben registrarse en el Sistema Único de Información, Recaudo y Pago (SUIR) a través del portal web institucional (www.tss.gob.do) y seleccionar “Registro Afiliados”.
Los aportes pueden hacerse a demanda o programarse según las preferencias del afiliado y deben pagarse utilizando un número de referencia generado por las entidades recaudadoras autorizadas.
Florián recuerda que el régimen contributivo es obligatorio para todos los trabajadores formales del sector público y privado, financiado por las contribuciones tanto de empleados como empleadores.
Desafío persistente
La situación se complica aún más por la alta informalidad laboral y los bajos salarios. La falta de interés en educación previsional entre no afiliados y afiliados pone en riesgo su futura jubilación. Florián destaca la necesidad urgente de educar a la población sobre el funcionamiento del sistema, sus reglas y beneficios frente a riesgos como la vejez o la discapacidad.
“Es esencial que las personas conozcan cómo cambiar de AFP, quiénes califican y cómo realizar aportes voluntarios. Solo así podrán tomar decisiones informadas”, afirma Florián. Sin embargo, reconoce que este desafío es difícil de superar. “Educar a la población lleva tiempo”, subrayó.











