La apertura del paso en la intersección de la 27 de Febrero e Isabel Aguiar desde este 8 de octubre alivia un verdadero pandemónium vial que por años afectó movilidad, tiempos de viaje y seguridad. La medida del Ejecutivo demuestra eficacia operativa y sensibilidad a una necesidad ciudadana urgente, reduciendo congestión y mejorando fluidez en un nudo crítico.
No obstante, la solución será más sólida si se completa con obras complementarias: es imprescindible agilizar la construcción del paso a desnivel o túnel en la confluencia de la Luperón con 27 de Febrero. Esa intervención cerraría el círculo del proyecto de desahogo, evitando que el alivio temporal vuelva a colapsarse ante el crecimiento del parque vehicular.
Paralelamente se requiere señalización clara, control de tránsito y coordinación interinstitucional para consolidar beneficios.





