La crisis financiera del sector eléctrico sigue agregando años sin solución. Esto no tiene nada de nuevo. Con toda seguridad, el sector eléctrico ha de ser uno de los más estudiados, diagnosticados y con propuestas de solución que prometen acabar con esta vergüenza nacional.
Al pasar revista a la inmensa cantidad de estudios publicados sobre este sector, pudiera decirse que hay tres variables que deben coincidir para su solución: voluntad política, recursos y la decisión de asumir el costo político de solucionar la crisis.
La voluntad política quizá jamás haya estado sobre mesa. Podría decirse que ha existido el deseo o anhelo, pero jamás la voluntad política para solucionar este problema, el cual, a decir de los entendidos, resta competitividad a la economía dominicana y carcome las finanzas públicas.
Resulta, más que perjudicial para las finanzas públicas, una verdadera catástrofe financiera echar tanto dinero por un hoyo sin fin. Más de US$1,200 millones todos los años resulta ser una vergüenza para este país. Sólo habría que imaginarnos cómo sería nuestra economía sin lográramos bajar las pérdidas totales a menos de un 15%, que sería mucho todavía, pero menos vergonzoso y perjudicial que el 38% en que están hoy día. Ningún negocio sobrevive con pérdidas tan altas, a menos que tenga “la mano financiera inagotable” del Estado.
La otra variable fundamental es la provisión de recursos para inversión. El subsidio a la ineficiencia es sólo eso: botar recursos para mantener el statu quo, pero no para solucionar el problema. Es urgente un reenfoque. Si bien hay que sostener el sistema, también es urgente que ese dinero vaya a mejorar redes, formalización de clientes, identificar conexiones ilegales o robo de energía; compra de transformadores y castigar con penas drásticas a quienes colaboren con los entramados de fraudes.
Y en tercer lugar, entiendo, está la decisión de asumir el costo político de solucionar la crisis. Cuando hablamos de asumir el costo político pudiera pensarse sólo en perder votos o apoyo popular, pues habría que tomar decisiones fuertes: apagones, sincerar tarifa, someter a la justicia a quienes se roben la electricidad y clasificar circuitos en función de las pérdidas. No, no sólo pasaría eso. También habría que mirar hacia los que se benefician del caos y la crisis. Aquí, muy probablemente, hay grandes capitales y políticos de turno. Las crisis también son oportunidades de negocios.
Como se puede ver, se trata de un plan de mediano y largo plazo, sin prisa, pero sin pausa, que sería aplicado como parte de una estrategia de Estado. Sería, más que un pacto, un compromiso moral de todos los que tienen capacidad para tomar decisiones, incluyendo políticos, empresarios y consumidores.
Tenemos un problema macro, eso sí. Sin embargo, deberíamos ser consistentes en el tiempo haciendo pequeños ajustes y medidas que poco a poco vayan tapando huecos hasta crear una cultura de responsabilidad compartida. Así, pienso yo, grano a grano se llena la gallina el buche.





