Las 31 provincias de República Dominicana y el Distrito Nacional desarrollan actividades agropecuarias. Aunque no poseen los mismos recursos ni la misma diversidad de cultivos o ganado, cada una aporta al sustento nacional. Esa diversidad productiva no solo sostiene la seguridad alimentaria, sino que impulsa el desarrollo rural y refleja el trabajo constante de los agricultores del país, que además de su contribución económica, aportan importantes beneficios medioambientales y sociales.
Tal como muestra el Mapa de Producción Agropecuaria 2024 del Ministerio de Agricultura, La Vega, Santiago, San Juan, Duarte y Monte Plata lideran la lista de las demarcaciones con mayor diversidad en la producción agrícola y pecuaria.
La Vega, una de las principales provincias agropecuarias del Cibao, se destaca por su amplia diversidad productiva que cubre desde cultivos tradicionales hasta sistemas modernos de invernadero.
En su territorio se produce arroz, zanahoria, pitahaya, ajo, zapote, pepino, café, cacao, repollo, piña, tayota, maíz, papa, plátano y tubérculos. Además, cuenta con zonas avícolas y porcinas, plantas ornamentales y flores, bosques de coníferas y áreas forestadas.
Muy de cerca está Santiago, donde la diversidad agropecuaria es un reflejo de su geografía fértil. En sus tierras se cultivan ajíes, bananos, aguacates, tomates, tabaco, carambola, tubérculos y café. Asimismo, tiene ganado de carne y leche; porcino y producción en invernaderos; y pesca en presas y aguas abiertas.
En cambio, San Juan, conocida como “El granero del Sur”, concentra una producción más orientada a los cultivos de ciclo corto y granos básicos, como maíz, cebolla, sandía, tomate, guandules y tubérculos. La provincia también destaca por su ganadería ovicaprina y de carne, la elaboración de quesos artesanales y la presencia de áreas forestadas y bosques de coníferas.
En el sur se destaca San Cristóbal, donde se cultivan mango, café, caña, cítricos y guandules, mientras que en el ámbito pecuario sobresalen el ganado de leche y porcino.
De igual modo, cuenta con zonas dedicadas a la pesca en presas y aguas abiertas, la producción de caimito y apícola. En el este resalta Monte Plata, una provincia que agrupa una amplia diversidad agropecuaria que combina cultivos y ganadería. En esta provincia se destacan el cacao, la piña, la caña, los cítricos, la chinola, los tubérculos y las palmas. Asimismo, ganado ovicaprino, de carne y de leche. A su vez, tienen zonas avícola y quesera, áreas forestadas y sistemas de invernadero.
El presidente de la Asociación Nacional de Profesionales Agropecuarios (ANPA), Tito Hernández, expresó a elDinero la importancia de la diversidad agropecuaria para la producción de alimentos. Consideró que es la base de la seguridad alimentaria del país.
“Cuando una nación produce una amplia variedad de alimentos, reduce su dependencia de importaciones y fortalece su capacidad de respuesta ante crisis”, dijo. Hernández subrayó que esta riqueza natural se debe a suelos fértiles, abundancia de agua y microclimas variados.
De igual modo, agregó que el principal desafío es el alto costo de los insumos, los combustibles y la energía eléctrica. A eso se suman las dificultades para acceder a créditos a tasas razonables y los problemas de comercialización.
“Todo eso afecta la rentabilidad, porque el productor termina trabajando casi al límite, sin poder ahorrar ni invertir en innovación’’, puntualizó, al tiempo de indicar que, en muchos casos, el margen de ganancia no supera el 15%, lo que desmotiva y limita la expansión productiva
Producción
Según estadísticas del Ministerio de Agricultura, en 2024 la producción nacional de alimentos alcanzó alrededor de 283 millones de quintales (qqs). El nordeste, noroeste y norte se posicionaron como las regiones más productivas del país.
Mientras el noroeste se destaca con 55.7 millones de quintales, el nordeste alcanzó 54.7 millones de quintales y el norte con 33.3 millones. El informe colocó al guineo como el cultivo más abundante del país, con 44.9 millones de quintales, seguido del plátano, con 36.5 millones, y la lechosa, con 42.8 millones de quintales.
Asimismo, los cítricos y frutales tropicales como el aguacate, piña, mango y chinola mantienen su auge. Por su parte el aguacate produjo 27 millones de quintales.
El arroz, base de la alimentación nacional, tuvo una producción total de 14 millones de quintales, de los cuales más de la mitad provienen del nordeste, con 7.4 millones.
Las regiones sur y el suroeste de República Dominicana, reconocidos por su diversidad agrícola, tienen alrededor de 13.9 y 24.1 millones de quintales, respectivamente. En estas zonas predominan los cultivos de batata, frijoles, guandul, auyama y ajíes, además de frutas tropicales que fortalecen la economía familiar.
Bajos salarios e informalidad
Un informe sobre el panorama productivo, preparado por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD), revela que el ingreso promedio por hora de los trabajadores agropecuarios continúa por debajo del promedio nacional, ubicándose como uno de los sectores con los salarios más bajos del país.
Según el estudio, más del 86% de los empleos agropecuarios son informales, lo que convierte al sector en uno de los principales aportadores al mercado laboral informal, con un 14.3% del total nacional. Esta alta incidencia de la informalidad explica la persistencia de bajos niveles salariales.
El documento también destaca otros factores que inciden en esta situación, como el predominio de pequeñas unidades productivas, la falta de organización empresarial y la escasa incorporación de tecnologías modernas. Además, gran parte de la mano de obra empleada no requiere niveles educativos avanzados, lo que limita las oportunidades de mejora salarial y de productividad dentro del sector.













