Fue durante las elecciones presidenciales de 1992 cuando Bill Clinton logró aventajar a George Bush, gracias a su innovadora y popular expresión: “Es la economía, estúpido”; con ella, Clinton logró escaparse de una campaña política completamente marcada por las temáticas de seguridad nacional, tema donde por ser republicano, Bush le llevaría una ventaja de principio, y recentrar las discusiones en el campo de las preocupaciones reales de los consumidores estadounidenses: la economía.
Algo parecido estaría pasando aquí y ahora en República Dominicana: las discusiones en torno a los subsidios a los combustibles, al refrescarse cada fin de semana con la publicación de los avisos de precios del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), están concentrando la atención de todos; no sin razón por supuesto, dado el impacto fiscal que representa el costo de no querer/poder reflejar en su totalidad los fuertes incrementos en las cotizaciones internacionales del petróleo, de la gasolina y del gasoil.
Producto de ello, muy poco se está mirando hacia el mayor problema en el sector energético: las enormes pérdidas de las empresas distribuidoras de electricidad (EDE), que, lejos de reducirse conforme a lo proyectado en el Presupuesto 2026, han seguido creciendo por lo que va del año, lo que se traducirá en sobregiros adicionales, prácticamente equivalentes a los de los combustibles. Por tanto, para que la República Dominicana pueda volver a liderar el crecimiento económico de la región, es indispensable enfrentar con carácter y valentía ambas vulnerabilidades del sector energético.
De acuerdo con datos publicados por el Organismo Coordinador (OC) hasta mayo 2026, la energía bruta inyectada por las centrales al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) acumuló 9,393.44 gigavaios/hora (GWh) 3.2% ´más que los 9,106.47 GWh del mismo período de cinco meses del año 2025.
Ahora bien, en el caso de las energías-base, se observa lo siguiente: i) una caída de -18.2% en las inyecciones de las plantas a carbón mineral (CM) causando una reducción de esta generación-base en unos 480.55 GWh, al pasar de 2,640.84 GWh (a mayo 2025) a 2,160.29 GWh (a mayo 2026), caída que se explica por la fuerte contracción de la central de Punta Catalina (19.9%); ii) gracias a la entrada de la nueva central de Manzanillo, las plantas a gas natural (GN) crecieron de manera muy sostenida (5.3%) al inyectar 192.69 GWh adicionales; y, iii) se produjo también otros aportes de la generación hidroeléctrica (HI) (7.6% equivalente a 45.43 GWh más).
En resumidas cuentas, las energías-base cerraron este período de cinco meses con una sensible contracción (-3.5%) y tuvieron una contribución de -242.42 GWh al caer de 6,899.49 GWh (a mayo 2025) a 6,657.07 GWh (a mayo 2026). Por tanto, si sumamos esta energía no inyectada (-242.42 GWh) a la demanda adicional (286.97 GWh), fue necesario requerir inyecciones adicionales por 529.39 GWh de las fuentes quedando disponibles, o sea, las energías renovables no convencionales (ERNC) y las plantas a fueloil (FO).
En el caso de las ERNC, y a pesar del “vertimiento” que provocó tirar al zafacón unos 335.63 GWh que sí se habían generado (en torno al 17% del total generado por las ERNC según estimaciones oficiales del OC), las inyecciones renovables lograron crecer 12.4% equivalente a 180.22 GWh, con inyecciones al SENI que pasaron de 1,458.46 GWh (hasta mayo 2025) a 1,638.68 GWh (hasta mayo 2026); de este modo las ERNC aportaron apenas un 34% de la generación que faltaba. Por tanto, las centrales a FO tuvieron que aportar la mayor parte (un 66%) de esta generación faltante, lo que representó un enorme crecimiento esta generación a FO en el período (46.6%), al pasar de 748.52 GWh a 1,097.69 GWh.
Esta constante disponibilidad de energía adicional para acompañar el crecimiento de la economía dominicana solo fue posible gracias al crecimiento y la diversificación de la capacidad instalada (CI), producto de inversiones privadas (tanto de actores locales como foráneos): mientras la CI del SENI cerró el año 2025 en un nivel récord de 7,120.2 MW, 18.9% vs. los 5,985.3 MW de 2024. Mejor aún, por lo que va de 2026, se han agregado 525 MW, de los cuales 437.7 MW a GN (central Manzanillo Power Land) y otros 87.6 MW de ERNC (parque solar Villarpando en Azua).
De acuerdo al proyecto de actualización de Plan Energético Nacional hasta 2038, la Comisión Nacional de Energía (CNE) proyecta que, para duplicar el tamaño de la economía dominicana, será necesario llevar la CI hasta 13,782.29 MW, estimándose inversiones por parte del sector privado que superarían los US$13,000 millones en estos próximos 12 años. Lograr financiamientos competitivos, para apoyar el apetito de los inversionistas, requiere resolver el impasse técnico y financiero de la distribución.
Lamentablemente, las últimas estadísticas disponibles hasta abril 2026 confirman que los principales indicadores económicos y comerciales de las tres EDE se han deteriorado nuevamente en comparación con el primer cuatrimestre del año anterior.
En el caso del margen comercial (precio de facturación menos costo de la energía) el acumulado de cuatro meses hasta 2026 sigue deteriorándose: se ha desplomado de 0.8247 cUS$/kWh (C1-2025) a -0.0494 cUS$/kWh (C1-2026), es decir, el margen comercial de las EDE se encuentra ahora en territorio negativo.
Este deterioro se produce a pesar de que el precio de venta registró un muy leve incremento (0.9%) al pasar de 16.3273 cUS$/kWh (2025) a 16.4752 cUS$/kWh (2026), un alza de 0.1479 cUS$/kWh, pequeña mejora que se explica exclusivamente por la revaluación del RD$ frente al US$.
Por lo que el factor principal de este margen comercial negativo es el incremento en el costo promedio de la energía que subió 6.6% al pasar de 15.5025 cUS$/kWh (C1-2025) a 16.5246 cUS$/kWh (C1-2026), equivalente a un alza de 1.0221 cUS$/kWh.
Será indispensable restaurar el margen comercial de Edenorte, Edesur y EdeEste en un rango entre 3.5000 y 4.0000 cUS$/kWh, nivel que no se obtiene desde el año 2020.
Finalmente, en cuanto a pérdidas de energía, los datos del C1-2026 muestran un nuevo deterioro: las EDES han cobrado energía por unos 3,647.8 GWh de los 6,087.4 GWh que compraron a las Empresas de Generación (EGE), equivalentes a pérdidas por unos 2,439.6 GWh o sea el 40.08% de la energía comprada, lo que compara negativamente con el nivel de pérdidas de 39.05% que se había registrado en C1-2025.
Producto de todo lo anterior, las estadísticas del Ministerio de Hacienda y Economía (MHE) muestran que el gobierno central tuvo que transferir a las EDE una cantidad enorme de RD$49,288.2 millones hasta mayo 2026, superando en un 37.7% los RD$35,807.8 millones transferidos en el mismo período del año anterior. Tomando en cuenta que el Presupuesto 2026 contemplaba más bien reducir estas transferencias en un 17.7% desde los RD$103,231.3 millones transferidos en el año 2025 a unos RD$85,000.0 millones para 2026, se puede anticipar un sobregiro muy importante en estas transferencias reproyectadas para el cierre de 2026.
¿Qué cuánto de esto habrá sido incorporado en el proyecto de ley que modifica el Presupuesto 2026? Y ¿Con cuáles medidas se podrá regresar a un nivel sostenible para el equilibrio fiscal de la economía dominicana? Y ¿En cuánto tiempo?
El momento es propicio para tener las buenas preguntas; pero mañana, será indispensable tener las buenas respuestas. De no lograrlo, entonces cuando busquemos razones para explicar por qué, a pesar de su excepcional potencial, habremos fallado en duplicar el tamaño de la economía dominicana, alguien nos recordará susurrando: “Es la energía, estúpido”.
