El Gobierno dominicano lanzó el Plan para la Recuperación del Sector Turismo, un ambicioso proyecto que busca despertar la principal actividad económica del país desde el punto de vista de la generación de divisas y el encadenamiento productivo interno. Y no ha sido fácil. Este sector lleva poco más de cinco meses paralizado y con algunas luces de esperanzas desde que el 1 de julio se abrieron las fronteras aéreas, terrestres y marítimas, luego del azote de la pandemia del covid-19, cuyo primer caso en el país se registró el 1 de marzo de este año.
La decisión del Gobierno, aunque arriesgada, es contundente y merece ser ponderada en su justa dimensión. Las opciones son limitadas, pero las necesidades de reactivación son infinitas. Hay que generar recursos, pues la economía está en uno de sus peores momentos. República Dominicana, incluso, se tomará el riesgo de aceptar a todos los turistas, vengan de donde vengan, sin la necesidad de presentar una prueba PCR o del covid-19, pero, además, los visitantes tendrán un seguro médico respaldado por el Estado que los cubrirá en caso de contagio.
Debo admitir que es una de las apuestas más valientes que he visto en un gobierno para recuperar el turismo, la cual, sin quizá, habrá de ser imitada por otros destinos con los que competimos. México, sin embargo, ya lleva la delantera en algunos aspectos. Nuestro país, por suerte, tiene otros atractivos que lo hacen más interesante para los turistas, principalmente desde Estados Unidos, Europa y Sudamérica. El gobierno está haciendo un esfuerzo extraordinario que seguro fue consultado con todos los protagonistas del sector. Un plan de esta envergadura no se toma a la ligera, por lo que puedo asegurar que tendrá éxito porque cuenta con el concurso de todos.
Aunque en términos sanitarios no deja de ser riesgoso, porque vendrá todo el que quiera sin presentar una prueba PCR, hay razón en hacer lo que sea necesario para picar adelante en cuanto a la recuperación del turismo. Otros países intentarán hacer más, aunque difícilmente logren superar esta propuesta. Con esto, se puede afirmar, se le hace otro gran reconocimiento al turismo sobre su importancia en la estabilidad macroeconómica del país.
Uno de los compromisos más importantes para la recuperación lo demuestra la erogación RD$420 millones en promoción, es decir, alrededor de US$58.8 millones, con lo que se busca recuperar el deseo de los turistas de viajar hacia el destino dominicano. La intención de atraer al menos 400,000 turistas en lo que resta de año. En términos globales el sector ha perdido alrededor de US$320,000 millones y más de 120 millones de empleos están en riesgo, según Naciones Unidas.
“Más que palabras de apoyo, el turismo necesita medidas concretas para recuperarse”, afirmó el presidente Luis Abinader al presentar el plan de recuperación junto al ministro de Turismo, David Collado, y todo el gabinete, incluyendo la vicepresidenta Raquel Peña.
Ser optimista es la única opción que tenemos quienes estamos inscritos en la lista de los que siempre ven una luz y salida positiva a todos. Este plan es riesgoso desde el punto de vista sanitario, pero no deja de ser lógico desde un enfoque económico y lógico. Me sentaré a esperar los resultados que habrán de ser positivos.
Estoy convencido de que el presidente Abinader está enfocado en lograr una rápida recuperación de la economía y ve en el turismo, porque sí, un soporte primordial para que suceda. Con el apoyo de los empresarios turísticos, de la población en sentido general y de las autoridades, aunque hay variables no controlables, el resultado será positivo.









