[dropcap]Q[/dropcap]ué podemos decir del hoy. Qué cosa nueva podemos decir de un mundo que gira atrapado en la tecnología.
De la misma forma que se han abierto nuevas posibilidades de negocios, y como se han ampliado a través del marketing los horizontes de consumo de un producto, así mismo se ha hecho fuerte el consumidor.
No solamente maneja la realidad a tiro de sus dedos por un “smart phone”; también es preciso mencionar que la posibilidad que tiene hoy un consumidor de conocer la mejor oferta, o la oferta idónea para sus necesidades de tiempo, espacio y precio, es devastadora a la hora de ponerla en marcha.
Por lo que podemos referir que la publicidad tradicional es una pérdida de tiempo para atrapar o afectar a los consumidores de este siglo. Con esto no postulo el hecho de que las piezas que componen una campaña de publicidad y que han sido utilizadas por siempre para exponer en medios, no se usen más; me refiero directamente a componer un escenario de comunicación donde la gente encuentre su esencia e invierta su tiempo en y a partir de la realidad de estos tiempos.
He dicho en varios artículos publicados en esta columna, que hoy día se necesita saber mucho más que el nombre y el e-mail o dirección física de los consumidores o clientes, pues en la medida en que se conozca más, mayor es la oportunidad de vincular una marca o producto a la vida o a las necesidades que tiene una persona en particular.
Muchas marcas han comenzado a vincularse con sus consumidores de manera particular, lejos de las tradicionales promociones abiertas, hacen BTL y activan sus marcas de cara a la oportunidad de resolver o participar en el escenario de vida de la gente.
Desde hace más diez años las agencias de publicidad vienen recibiendo constantes retos y cambios en el sistema, lo que las lleva a construir historias al lado de sus consumidores, muy lejos de las tradicionales campañas de publicidad.
El hecho de que la gente no está sentada tranquilamente a la espera de que un comercial de treinta segundos le impacte, es una realidad demostrada. Algunos hablan de que treinta segundos no es suficiente y estos tiempos proponen algo que va más allá del espacio de exposición de una pieza publicitaria en un medio.
La salida al universo de la gente propone medios no tradicionales y una perfomance absolutamente innovadora a partir de la estrategia de comunicación de una marca o producto.
Estamos sentados frente a un tiempo que razona sobre los pasos de los KBPS del internet, y casi pudiéramos decir que las emociones de la gente han sido ocupadas por las historias descubiertas en las experiencias contadas a través de foros de internet, o a través del escenario digital, donde se narran experiencias de consumo o simplemente se dan a luz las verdades.
Estamos en un tiempo donde los llamados Youtuber’s están y piensan dentro de los presupuestos de mercadeo de las más grandes marcas del mundo, y sus “reviews” venden, pero sobre verdades desnudas y debilidades expuestas. De ahí que el consumidor de estos tiempos ejerce su derecho a equivocarse o a consumir por necesidad.
El olvido ya no existe, está todo almacenado. No olvidemos que no se guardan fotos en papel película, las nubes tienen las experiencias gráficas de la gente en almacén, y la gente consume y vive a la altura del “hoy”.
Las marcas que puedan darse cuenta que ya no basta con calidad o calidad a medias, sino que la gente espera en particular cómo sus necesidades son escuchadas y resueltas dentro de la ciudad de lo que se compra y se vende; esas marcas que entreguen más, más recibirán.
Las datas nos acercan a la realidad de la gente. Conocer cada vez más a nuestro target nos hace certeros, pero la sensibilidad de siempre entender que el marketing es ciencia e intuición, nunca debe perderse.
El hombre de marketing se prepara, pero su ADN es la intuición, el sentir, el observar detenidamente, lo que en complemento te hace el mejor alumno del maestro.
El sensei de hoy era el target del ayer.










