[dropcap]L[/dropcap]os pedernalenses sintieron un sabor agridulce al enterarse del plan de desarrollo turístico anunciado por la Presidencia: alegría, porque al fin vislumbran una oportunidad de aprovechar económicamente la indiscutible belleza de su tierra, y preocupación, por el cierre de la minera Sierra Bauxita, uno de sus principales sostenes económicos.
Sienten que el Estado les quita su actual medio de subsistencia a cambio de un apetecible modelo económico, pero que todavía sus ojos no ven en el horizonte.
Han sido demasiadas noticias juntas que han noqueado hasta los propios líderes locales. Un cóctel de emociones. Cunde la desinformación, el optimismo y la incertidumbre en un pueblo que se siente aislado, olvidado. No entienden en qué consistirá el plan. “¿Es verdad que para acá viene el turismo?” parece ser la pregunta predilecta de los habitantes de la provincia más despoblada, al parecer, separada del resto del país por algo más que la distancia.
Muchos creen que las inversiones provendrán del Gobierno, de un fondo que no saben si existe, pero sobre el que descansan sus esperanzas de mitigar sus altos niveles de pobreza y emigración. No saben que las acciones estatales por medio del plan consisten en la creación del clima y las garantías ideales para que los inversionistas se decidan a sacar la billetera en la lejana provincia.
El Estado sacará la billetera, pero para mejorar la infraestructura vial del aeropuerto. En eso no se equivocan los pedernalenses. Pero cada paso estatal se dará de la mano del sector privado.
“¡El desarrollo del turismo en Pedernales está aquí. No lo vean como algo lejano!”, según Maribel Villalona, directora de Planificación y Proyectos del Ministerio de Turismo. Para la arquitecta, el flujo de inversiones hacia la provincia está garantizado, debido al compromiso mostrado por las autoridades al nombrar una comisión de alto nivel.
Se trata del Gabinete Turístico creado por decreto por el presidente Danilo Medina, presidido por el ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, y coordinado por el ministro de Turismo, Francisco Javier García. Además está integrado por los ministros de Economía, Planificación y Desarrollo, de Medioambiente, Hacienda y Obras Públicas.

El plan para Pedernales asume la modalidad de un fideicomiso público que manejará una fiduciaria creada para estos fines por el Banco de Reservas a la que el Estado aportará los terrenos seleccionados.
Los planes del Ministerio de Turismo apuestan a un modelo de “alto estándar”, que atraiga pocos visitantes con un mayor nivel de gasto, de manera que se pueda obtener hasta cinco veces la cantidad de empleos que generan modelos turísticos de bajo costo.
La tranquilidad, baja densidad población y la belleza natural son los activos de Pedernales que el Gobierno quiere explotar, con el fin de alejar para siempre los estigmas y la sensación de aislamiento que muestran los pedernalenses, desde el ciudadano común hasta los propios gobernantes locales.
El plan del Ministerio de Turismo contempla el desarrollo de Cabo Rojo, con la construcción de 4,000 habitaciones como máximo, un campo de golf y otros espacios públicos compartidos por los hoteles.
Además se tiene previsto un área de expansión para el crecimiento esperado de la ciudad de Pedernales en los próximos años como efecto del desarrollo turístico, en procura de propiciar un crecimiento ordenado.Se ha planeado la construcción de un malecón de 1.5 kilómetros de longitud y 8 metros de ancho que incluya aceras y vía para bicicletas.
La lista de proyectos de infraestructuras prioritarias incluyen el remozamiento del aeropuerto existente o construcción de uno nuevo para aviones grandes. El actual fue construido por la minera Alcoa en la década de 1950 del pasado siglo.
UBICACIÓN
Se aplicará la resolución del Ministerio de Turismo creó el “Area de Desarrollo Turístico Prioritario”, en una franja que abarca el litoral entre el límite del Parque Nacional Jaragua en La Cueva y la desembocadura del Río Pedernales.
Esta es la única zona costera de vocación turística de la provincia que se encuentra fuera de las áreas protegidas, y abarca 1,318 kilómetros cuadrados. Así se logra aprovechar la belleza de Pedernales sin tocar sus áreas vitales para la biodiversidad.
El modelo turístico propuesto es de baja densidad y alto estándar, que concentra el desarrollo turístico en un área limitada, con el fin de optimizar los recursos.
“Este enfoque facilitará los servicios y el uso racional del agua y la electricidad, y facilita el buen manejo de los desechos.












