La cuenta de muertos por consumir bebidas alcohólicas adulteradas sigue en aumento. El dato hay que actualizarlo a diario. Ya van más de un centenar los que han perdido la vida de una manera absurda.
¿Dónde están los culpables de esta desgracia? Hay más de uno. Están las autoridades, que no hacen nada aun teniendo conocimiento de este comercio ilegal de bebidas. Pero también es responsable la ignorancia y la pobreza. Estas son dos combinaciones mortales.
Subyace en el subconsciente de quienes acuden a esta bebida asesina que prefieren rendir los chelitos y que por eso no van a las bebidas que sí cumplen con todos los registros sanitarios. Es una pena que más personas sigan perdiendo la vida de una forma tan trágica e ilógica. Lo bonito del caso es que ahora las autoridades se enteran que sucede y han comenzado a cerrar negocios. ¡¿Ahora?!






