[dropcap]L[/dropcap]a web 2.0 está gestando un cambio radical en la forma en que las personas se desarrollan y forman en los puestos de trabajo de las empresas.
El futuro de la formación y los planes de desarrollo organizacionales serán el resultado de una buena gestión del aprendizaje colaborativo.
Las nuevas tecnologías permiten instruir a los alumnos de una forma más activa y menos vertical, dando paso a las comunidades de aprendizaje 2.0, espacios virtuales en los que los alumnos acumulan conocimientos gracias a su participación e implicación con otros alumnos, con el profesor y con otros profesionales abordando temas de manera conjunta y colaborativa.
La interacción social, la participación y la colaboración sostienen la comunidad de aprendizaje. El compromiso continuado de compartir con otros es lo que las mantiene vivas.
Estos espacios virtuales corporativos pueden incluir blogs (tribunas de expertos), foros (herramientas de conversación y debate), wikis (artículos construidos colectivamente), plataformas de vídeos y espacios donde realizar sesiones de formación en directo.
El verdadero protagonista es el propio empleado, quien puede subir recursos formativos a la biblioteca, comentar una experiencia de negocio, comentar un tema o subir un vídeo para explicar cómo afronta una determinada cuestión y el departamento de Recursos Humanos es el gestor de formación que dinamiza los medios sociales y los entornos colaborativos, midiendo su evolución e impacto.
Las plataformas de aprendizaje y de formación que se utilizan deben estar disponibles a cualquier hora del día, en múltiples plataformas.
El entorno de aprendizaje debe ser participativo e inclusivo, construido socialmente y contextualmente reinventado, lo que proporciona más creatividad e innovación, facilitando contenido en la red, cloud computing y creándose un hábito de aprendizaje casi permanente.
El aprendizaje 2.0 se produce a partir de la información que se comparte y del conocimiento que se genera a través de las conversaciones entre personas en la red. Esa transferencia de conocimiento no es jerárquica ni unidireccional, no existen roles definidos de aprendiz ni maestro; posibilita la cocreación de conocimiento a través de las múltiples conversaciones de las personas que colaboran unidas por un interés en común.
Los líderes del siglo XXI tienen que involucrar colaboradores y clientes con esta nueva visión de aprendizaje más activa, participativa, colaborativa y autónoma.





