Hace unos días, un amigo empresario del sector agropecuario de la zona de Monte Plata nos cuestionó sobre la posibilidad de crear un fideicomiso enfocado al sector agropecuario y cuál sería el instrumento fiduciario adecuado.
La pregunta nos llevó a revisar la Ley 189-11 de Desarrollo del Mercado Hipotecario y el Fideicomiso y su reglamento, enfocado en determinar si en algún aspecto particular la ley hace mención a los fideicomisos agropecuarios, siembra o de cualquier otro vinculado al sector agropecuario, obteniendo un resultado negativo al respecto. De hecho, el portal web del Banco Agrícola dentro de su catálogo de servicios o beneficios no hace ninguna mención al respecto.
Como hemos dicho en otras ocasiones, el fideicomiso es un instrumento adaptable que se ajusta conforme a la visión y misión de los participantes, dicho de otra manera, como lo determine el fideicomitente. Pero, por el hecho de que no exista taxativamente regulado por ley o reglamento un fideicomiso para el sector agropecuario, no significa que no exista un instrumento idóneo que permita utilizarlo.
La Ley 189-11, tiene muchos objetivos y uno de ellos es crear nuevos instrumentos financieros que pudieren ser utilizados para el desarrollo de la economía nacional, velando a la vez de que se asegure una efectiva regulación y supervisión de los actores y que proteja los derechos de los terceros.
El fideicomiso agropecuario en otros países es una figura utilizada por las empresas dedicadas a la agricultura u otra actividad que desean ser más organizados, rentables y eficientes. Lo que en esencia coloca al fideicomiso con un enfoque comercial robusto, confiable y minimiza ciertos riesgos, ya que nuestra legislación carece de un reglamento enfocado al sector agropecuario como ocurre en el sector inmobiliario, es necesario utilizar la norma común. Localmente, este tipo de fideicomiso quedaría enmarcado dentro de los fideicomisos de administración, pero ocurre, que todos los fideicomisos tiene un fin de carácter administrativo y es ahí donde incide el hecho clasificar el fideicomiso, según su objeto.
El fideicomiso agropecuario es una de las variantes de fideicomisos donde una serie de personas aportan dinero y/o otros bienes (por ejemplo, fertilizantes, maquinarias, cereal, contrato de locación agrícolas) con el fin de realizar alguna actividad agropecuaria. El fiduciario realiza todas las tareas necesarias de la actividad (contrata personal, ordena los trabajos de siembra, fumigación y cosecha, compra y vende animales, vende cereal, etc.). Una vez culminada la temporada, se distribuyen las utilidades a los beneficiarios de acuerdo a la rendición de cuentas realizada por el fiduciario.
Este fideicomiso sería realizado bajo la modalidad de un contrato de inversión a futuro en la que uno o varios agricultores organizados o no, pero dedicados a la producción del campo, delegan el proceso de administración en manos de una fiduciaria bajo un acuerdo regulado donde el objetivo es la obtención de renta ya sea para sí o para otra persona. Esta figura también es conocida como Pool de siembra, que al finalizar la cosecha y realizarse el producto las ganancias son distribuidas.
El sector agropecuario en sentido general es muy diverso y nos encontramos buenos agricultores, avicultores, ganaderos, etc., pero para proyectos grandes, donde más personas participan con fondos económicos voluminosos se necesitan buenos administradores destinados a coordinar e implementar la agrupación y ejecución de las tareas productivas con reglas de negocios claras así como asesoría en diversas áreas como legal, fiscal, contable, entre otras.
El fideicomiso agropecuario pude ser de siembra, de engorde, de cría, cañero entre otros. En principio, y a título ilustrativo, los elementos principales son:
Productores agropecuarios
Fideicomiso agropecuario
Proveedores maquinarias
Proveedores de insumos
Sistema financiero
Esta tipología de fideicomiso usualmente es combinado con los fideicomisos de ofertas públicas o mixtos donde puedan converger varios actores como es el Mercado de Valores, lo que permite una ventaja competitiva frente a sus homólogos.
Otros de los beneficios que se experimentan es que es adaptable al negocio que pretende realizar; crea un patrimonio separado ofreciendo mayor respaldo financiero; brinda garantía de la provisión de fondos y asegura el destino de los recursos envueltos; permite financiar un alto porcentaje del proyecto ya que los proyectos bajo los fideicomisos brindan una mayor garantía a los fideicomitentes como a los inversionistas.
A modo de conclusión, sería interesante que los sectores agropecuarios organizaran un proyecto de inversión bajo la figura fiduciaria lo que les permitiría acceder a financiamientos blandos nacionales e internacionales y expandir sus operaciones bajo la sombrilla de un instrumento confiable.









