Uno de los componentes de la deuda pública consolidada es el que se conoce como “deuda pública del sector financiero”, que es la acumulada por el Banco Central con las emisiones de certificados de inversión como parte de sus mecanismos de política monetaria.
Esa deuda ha ido creciendo desde la crisis financiera de 2003 y al cierre de junio de este año se estimaba en US$14,578.9 millones (aproximadamente 94% interna y 6% compromisos externos).
A partir de la pandemia del covid-19 la deuda del Banco Central ha aumentado en alrededor de US$3,000 millones, si se parte de que al 31 de diciembre de 2019 estaba en US$11,487.7 millones, equivalente al 12.9% del producto interno bruto (PIB) y a junio de este año se ubica en US$14,578.9 millones, para un 16.6% del PIB, según cifras de esa institución y del Ministerio de Hacienda.
Cuando se suman los compromisos del Banco Central con la deuda del sector público no financiero (SPNF), equivalente a US$47,406.6 millones al cierre de junio (54% del PIB), se tiene que la deuda pública consolidada alcanza los US$61,885.5 millones, igual al 70.6% del PIB.
Un bajón coyuntural
Las estadísticas del Ministerio de Hacienda indican que en el trimestre abril-junio del año pasado la deuda del Banco Central bajó de US$11,941.8 millones a US$10,385.5 millones, para luego retomar su tendencia alcista hasta llegar a sus niveles actuales.
Esa reducción temporal se explica en parte con la operación financiera que se realizó a principios de mayo cuando el Banco Central canceló RD$40,000 millones de los certificados que tiene colocados para captar dinero de los fondos de pensiones, a los fines de que, de inmediato, las administradoras de fondos de pensiones (AFP) colocaran ese dinero en bonos de Hacienda.
Ese dinero fue usado por el Gobierno de entonces para enfrentar los embates de la pandemia del covid-19 en medio de una drástica reducción de los ingresos fiscales y la necesidad de recursos a ser invertidos en asistencia social y salud.
En teoría, el Banco Central debió emitir esos RD$40,000 millones de forma inorgánica, pues no los tenía disponibles en dinero físico, y posteriormente los habría repuesto con emisiones de certificados sucesivas que fueron acrecentando nuevamente la deuda.
Para las AFP la operación no tuvo mayores implicaciones, pues solo convirtieron RD$40,000 millones de certificados del Banco Central en bonos de Hacienda.
Composición de la deuda
La deuda pública del sector financiero, es decir, la del Banco Central, está compuesta por deudas interna y externa. La deuda interna son las emisiones de certificados de inversión y de otros instrumentos que coloca la entidad monetaria para captar recursos, sobre los cuales paga rendimientos en forma de tasas de interés.
Para calcular el monto, Hacienda descuenta los aportes que le hace el Gobierno en forma de recapitalización, a los fines de evitar doble contabilidad intra gubernamental.
En el caso de la deuda externa del Banco Central, ésta representa alrededor de un 4% de sus compromisos y es menos de un 1% de la deuda pública consolidada.
Esa parte de deuda externa incluye las asignaciones de Derechos Especiales de Giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional (FMI) a la tasa de cierre de cada año. También se agregan los intereses de los bonos “Bradys”, que en 2017 pasaron a ser un colateral en Bonos del Tesoro de Estados Unidos a ser saldados en su totalidad en agosto 2024.
El tamaño del PIB incide en el porcentaje de la deuda
Al cierre del 2019, cuando no había pandemia, el tamaño del PIB era de US$88,906.1 millones. En ese momento la deuda del Banco Central sumaba RD$11,487.7 millones y equivalía a un 12.9% del PIB.
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Con la paralización de la economía, el tamaño del PIB bajó a US$78,229 millones, con lo que la deuda del Banco Central, habiendo bajado a US$10,385.5 millones en junio de 2020, subió a un 13.2% del PIB.
Ahora que la deuda del Banco Central está en su máximo histórico de US$14,578.9 millones al cierre de junio, su peso en el PIB es de 16.6% y no es mayor, debido a que el tamaño del producto ha vuelto a aumentar hasta colocarse en US$87,790 millones, según el Ministerio de Hacienda.
Si la economía no estuviera creciendo, entonces la deuda como porcentaje del PIB sería mucho mayor. De hecho, el PIB a junio de este año es prácticamente igual a antes de la pandemia, con una diferencia de apenas poco más de US$1,100 millones.
En el primer semestre de este año la economía muestra un crecimiento de 13.3%, según informó el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu.












