El dinero proveniente de actividades ilícitas debe ser colocado en la economía formal para poder camuflar su origen y darle uso efectivo, pues de nada vale tenerlo engavetado sin poderlo utilizar.
De ahí se origina la práctica de lavado de activos, mecanismos para “limpiar” el dinero de origen dudoso. En República Dominicana, como en otras naciones, es indudable que el lavado de activos tiene un peso en la economía, aunque nadie, que se sepa, se ha detenido a medirlo, aunque sea de forma estimada y, si lo hacen, posiblemente nunca lo publiquen.
En momentos como el actual, en que se desmantela una supuesta red de narcotráfico y lavado -caso Falcón- resurge la pregunta: ¿cuánto dinero sucio estaría entrando a la economía formal con negocios y otras inversiones? La resiliencia que muestra la economía dominicana para recuperarse rápido de las crisis, pudiera estar empujada, en parte, por actividades de lavado.











