Todos los bancos centrales tienen, en esencia, las mismas funciones: Velar por la estabilidad de precios y garantizar la regulación eficiente del sistema financiero y el adecuado funcionamiento de los sistemas de pago. Actúan como entes emisores y ejecutores de las políticas monetaria, cambiaria y financiera para contribuir con la estabilidad y el crecimiento de la economía.
En base a una vigilancia estrecha de las variables económicas, como son la inflación y la tasa de cambio, toman decisiones de política monetaria, tales como controlar la cantidad de dinero en circulación y de tasa de interés. Los bancos centrales abren y cierran la llave de liquidez en la economía en función del comportamiento de los indicadores macroeconómicos.
Como se ve, esta es una tarea que requiere del mejor recurso humano disponible en un país, ya que de sus actuaciones dependen, en gran medida, los índices de crecimiento económico y la posibilidad de que una economía tenga las condiciones adecuadas para generar valor agregado. Cuando el producto interno bruto (PIB) de una nación no crece, tampoco lo hace el empleo, pero también aumentan la pobreza y la desigualdad social.
Podríamos decir que desde la creación del Banco Central de Suecia, en 1668, la primera entidad de su tipo en el mundo, se supo de lo fundamental que serían para mantener la estabilidad de precios. Es así porque su predecesor, el Banco de Estocolmo, fue un fracaso en términos de generar una crisis financiera que puso en jaque a la economía. Por suerte, el Parlamento de Suecia se dio cuenta de la necesidad de un banco que se encargara de gestionar la liquidez en el mercado, pues fue justamente el exceso de dinero circulante lo que afectó el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Esta experiencia, como se puede ver, ayudó a definir las funciones que hoy tienen los bancos centrales, sin dejar de mencionar que casi 30 años después surge el Banco de Inglaterra, que definió el modelo de los bancos centrales que hoy conocemos.
En República Dominicana, antes de que fundáramos el Banco Central en 1947, tuvimos diversas experiencias de crisis justamente por no tener claro cuál era nuestro horizonte en materia de política monetaria. La nación surgió en medio de una crisis económica y de indefinición en cuanto a su economía.
Durante el período de la Segunda República también vivió episodios de incertidumbre, especialmente durante los años de gobierno de Ulises Heureaux (Lilís), cuyo mandato tuvo aciertos importantes, pero que fueron echados por el suelo por la gran devaluación que hubo por el exceso de liquidez generada para cubrir déficits. Esta crisis, sumado a los problemas económicos que tuvo que enfrentar Ramón Cáceres (Mon), que se vio obligado a firmar acuerdos con Estados Unidos para pagar la deuda del país, fue lo que generó la primera intervención de Estados Unidos en 1916.
Todo esto resultó en lo adelante, luego del gobierno de seis años Horacio Vásquez, en la llegada de Rafael Leonidas Trujillo, en cuya administración se fundó el Banco Central de República Dominicana, en principio como una demostración de autonomía e independencia financiera del país. Fue cuando se decide la creación del peso tal y como lo conocemos hoy, aunque antes hubo otras denominaciones.
Si nos ponemos a pensar en todo lo que significan los bancos centrales para el funcionamiento de nuestras vidas cotidianas, posiblemente lleguemos a concluir que estas instituciones han sido uno de los avances más importantes para organizar las economías.
Desde los bancos centrales se vigila y planifica el crecimiento económico, pero también se buscan alternativas para lograr que las riquezas lleguen a más personas.
El sólo hecho de garantizar estabilidad macroeconómica, a través de los diversos instrumentos de política monetaria, los convierte en protagonistas del desarrollo económico de los países.











